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El libro de Apocalipsis está escrito simbólicamente y, hablando sobre este versículo en particular, describe a una mujer. En este libro se habla de dos mujeres, una en el capítulo 12 y la otra en el capítulo 17, ambas quienes simbolizan a las Iglesias. Para los adventistas, la mujer descrita en este capítulo representa a la Iglesia verdadera. Es interesante que esta mujer está vestida con cosas naturales hechas por Dios, mientras que la mujer descrita en el capítulo 17, que representa a la falsa Iglesia, está vestida con cosas artificiales hechas por los hombres.
El estar vestida del sol se considera una representación de la gloria de Dios, así como también de la justicia de Cristo que es considerado en la Biblia como el sol de justicia. En otras palabras, la Iglesia verdadera está vestida por Dios, mas no por méritos humanos. Además, dice que tiene a la luna debajo de sus pies. Siendo que la luna refleja la luz del sol, una posibilidad es que se trata de todos los ritos del Antiguo Testamento que representan la vida y el sacrificio de Cristo Jesús. La Biblia también dice que tiene una corona de doce estrellas, las cuales representan a los doce apóstoles fundadores de la Iglesia primitiva.
Lo importante de todo esto es que la verdadera Iglesia no confía en sus propios méritos, sino en los méritos de Jesús, su salvador; se viste con la justicia y las obras de Cristo para estar justificada. La Iglesia verdadera representa a su Creador, reconoce que su única garantía es estar cimentada en la justicia de Cristo y no se salva por lo que hace, sino en quien confía. La salvación es un regalo de Dios que ganó en la cruz del calvario; es algo que el hombre no puede ganar por sus obras. Ninguna obra por más grande que esta sea puede comprar la salvación ante Dios.
Mi querido amigo, permanecer en la verdadera Iglesia es tener la verdadera salvación. Confía solo en la justicia de Cristo porque ninguna otra cosa te puede vestir de justica y perdón. Si no lo has hecho, es hora de reconocer a Jesús como tu Dios, como tu sol de justicia, porque todo es por su gracia.