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En la historia final de este planeta, la Biblia registra que habrá un poder religioso representado por una bestia que tiene siete cabezas y diez cuernos, los cuales simbolizan su autoridad. Esta autoridad luchará contra Dios y contra sus hijos y dicho poder religioso ya existe, pero se manifestará con gran poder antes que Cristo regrese nuevamente a este planeta.
El poder religioso habla grandes cosas contra Dios, blasfemias y hace guerra contra los hijos de Dios y los vence, a tal punto de que se levanta como un dios y todos los moradores de la tierra lo adoran diciéndose entre sí: «¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá luchar contra ella?». El punto controvertido es la adoración. Este poder representa al dragón y el dragón representa a Satanás, así que quien adora a esta bestia en realidad está adorando a Satanás.
El enemigo de Dios siempre ha anhelado la adoración, la supremacía y ha querido usurpar su reinado, reclamando para sí lo que no le pertenece. Cuando Jesús estuvo en este planeta, el diablo lo llevó a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo. Después le dijo: «Todo esto te daré, si postrado me adorares» (Mateo 4: 9). Sin embargo, Jesús le contestó: «Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás» (vers. 10).
La adoración es el punto central en la lucha cósmica entre el bien y el mal. Satanás no le molesta que tu creas en Dios y que vayas a la iglesia, pero no le agrada que adores a Dios como él dice. Adorar a Dios es adorarlo en espíritu y en verdad; es decir, con toda la mente, las fuerzas y el corazón, pero también en la verdad de su palabra, obedeciendo sus mandamientos.
Mi querido amigo, Cristo ya ganó la batalla, pero el enemigo seguirá engañando a cuantos pueda para su perdición. La Biblia enseña que todo aquel que adore a la bestia no estará escrito en el libro de la vida del Cordero; estará perdido. Puede ser que ahora es aparentemente cómodo adorar porque no existe un compromiso con Dios y algunos estén llevando una religión a la medida propia, pero lo triste es que perecerán. ¿Quieres adorar a Dios en espíritu y en verdad? Este es el momento de aceptar a tu Creador como tu verdadero Dios y salvador. Recuerda que mañana ya será tarde y que todo es por su gracia.