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Recibir una marca indica propiedad, el derecho de alguien que lo reclama como suyo, Antiguamente, eso sucedía con los animales, aunque en muchos lugares todavía se practica, y también con las personas que eran esclavas. El poder religioso que se opone a Dios en los últimos días de la historia de este mundo luchará para que todos los habitantes de la tierra reciban esta marca que los acreditará como suyos.
Para lograr que todos reciban la marca, este poder, en alianza con el poder civil de la nación más poderosa del mundo, así como de otras naciones que la secundan, impondrá que nadie pueda comprar ni vender, sino solo aquellos que estén marcados. Muchos habitantes decidirán recibir la marca para seguir subsistiendo, aunque no estén convencidos, sin embargo, muchos lo harán creyendo fielmente en este poder religioso como establecido por Dios.
Recibir la marca en la mano derecha tiene que ver con la conveniencia. Todavía en muchos lugares del mundo se cierra un trato de común acuerdo estrechando la mano derecha. La persona está de acuerdo con el trato y, aunque pueda ser que no todas las cláusulas la convenzan, lo considera bueno al final. Recibir la marca en la frente involucra convencimiento; lo ha razonado, lo ha pensado y ha llegado a convencerse de que eso es la verdad; por tanto, recibe la marca en la frente.
En el contexto de este gran conflicto los hijos de Dios se rehusarán a recibir esta marca, aunque habrá muchos débiles en la fe que no soportarán la prueba y la recibirán en su mano derecha; no estarán convencidos, pero lo harán por conveniencia.
Será en estos momentos de crisis cuando Dios protegerá a su pueblo. Sus santos ángeles serán los guardianes de cada hijo fiel del Señor y, aunque este poder religioso imponga la muerte sobre ellos por no recibir su marca, se mantendrán fieles a su Dios. Cuando todo parezca perdido para ellos, entonces aparecerá el Hijo de Dios, Jesucristo mismo, en las nubes de los cielos para recatarlos y llevarlos con él a sus moradas eternas.
Y tú, mi amigo, ¿de qué lado estarás? El Señor te llama a comprometerte con él ahora. El momento de estar de su lado empieza ahora, porque mañana puede ser muy tarde. Ven a jesús, el Dios del universo y recuerda que todo es por su gracia.