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He escuchado muchas veces a algunas personas que se apasionan diciendo que la marca de la bestia que representa al poder religioso más popular que se opone a Dios será un chip electrónico implantado en las personas. Otros han dicho se hará que por medio de una vacuna y otros más que tiene que ver con por el código de barras que tienen algunos productos. No hay nada más lejos de la realidad que esto.
El punto importante es la adoración. La bestia buscará ser adorada por todos los habitantes de la tierra y al que no lo haga le impondrá rigurosas restricciones hasta obligarlo por convicción personal o por conveniencia. La adoración solo se la debes a Dios como rey del universo; él tiene un día especial que ha dejado estipulado en las sagradas Escrituras para adorarlo y Dios desea ser adorado por aquellos que voluntariamente lo reconocen como Dios. Quienes adoren a Dios lo harán con plena conciencia y en el día que ha establecido: el sábado.
El sábado es el séptimo día de la semana y el número de Dios es el siete, porque el siete es el número perfecto, ya que representa todo lo que es divino, la perfección de Dios y la conmemoración de la creación de Dios. El primer sábado que el hombre pasó sobre la tierra fue para adorar a su Creador.
Por su parte, la bestia también ha establecido un día en el cual se la adore, y ese día es el domingo. El domingo está muy cerquita del sábado; es casi sábado, pero sigue siendo domingo, el venerable día del sol, establecido por Roma como día de adoración. Por lo tanto, es un número del hombre, un número imperfecto, el número seis, el cual representa la imperfección.
Ya que la Biblia dice que la marca es 666, eso significa que es triplemente imperfecto. Solo se enfatiza de forma fehaciente que quien adora a la bestia en el día que ella ha establecido está recibiendo su marca de imperfección humana, pues solo Dios debe ser adorado. Mi querido amigo, Dios te pide que lo aceptes como Dios y que veas al sábado como señal de adoración, día que ha indicado. ¿Qué harás? Tienes que tomar una decisión tarde o temprano, y la mejor decisión es aceptar a Jesús como tu salvador, porque todo es por su gracia.