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Aprecio propio

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¿Qué es el hombre para que en él pienses? [...] Lo hiciste poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra (Salmos 8:4, 5).

Ese día me tocaba la prueba práctica en el grupo del tercer semestre de Enfermería. Formamos duplas para que cada uno aplicara las inyecciones de suero fisiológico en un compañero. Con diec, vestida de blanco desde los pies hasta la cabeza, hice toda la preparación, pero estaba tensa con la idea de pinchar a alguien.

Entonces la docente se acercó, me preguntó por qué temblaba e insinuó: -Deberías pensar si realmente quieres ser enfermera. Quizá deberías estudiar otra cosa...

Realmente deseaba ser enfermera. Era una alumna disciplinada y tenía buenas notas. No entendí su sugerencia. his honobionay.ched to Apliqué las inyecciones y salí del laboratorio llorando. Nunca más regresaría. Permití que esa actitud destruyera mi sueño de ser enfermera.

Sin embargo, estaría siendo parcial si no reconociera que también yo fui responsable por el desenlace de esta historia. Con una autoestima asertiva, jamás habría abandonado el curso que había elegido, no me habría permitido creer en el rótulo de "incapaz", incluso estando nerviosa durante la prueba.

Nuestros verdugos no son los únicos responsables por nuestros fracasos, sino nuestra propia autoestima. Esta está por detrás de nuestra manera de reaccionar a las contrariedades, define cómo damos y recibimos amor, nuestras actitudes en las relaciones, las elecciones constructivas o destructivas que hacemos y las personas que elegimos para que estén cerca de nosotros. La baja autoestima está por detrás de la dificultad para poner límites, y de nuestro descontento e infelicidad.

La autoestima o amor-propio se forma a partir de nuestras necesidades satisfechas cuando somos niños: valor, atención, aceptación, significado, propósito, objetivos, conexión con los demás y seguridad. Los niños que reciben críticas, rechazo, falta de límites para aprender a lidiar con la frustración y sufren pérdidas pueden ver comprometido su desarrollo emocional en la etapa adulta.

Cuando el mandamiento dice que amemos a nuestro semejante como a nosotros mismos, deja en claro que primero necesitamos aprender a amarnos a nosotras mismas. ¿Cuál es el tamaño del aprecio que tienes por ti misma? No permitas que la baja autoestima corroa tus sueños, debilite tu valor y determine tu fracaso. Aprende a amar a quien Jesús tanto ama y por quien llegó a dar su vida: tú.

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