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Un vestido muy decente, una postura decorosa, palabras bien elegidas, frecuentación a los cultos... Esas son actitudes bien vistas; finalmente, la modestia y la discreción están íntimamente relacionadas con la práctica del cristianismo.
Sin embargo, los vestidos modestos pueden esconder corazones divididos y mentes que se resisten a la voz de Dios.
Solo Dios puede sondear los corazones y sus intenciones. Sin embargo, es necesario estar atento. ¿Cómo está nuestro corazón? ¿Estamos invirtiendo demasiado tiempo en ostentar una apariencia que los demás aprueben y poco tiempo en pulir nuestro interior para que Dios lo apruebe?
Cada una de nosotras, de acuerdo con sus talentos y dones, es llamada por Dios para su obra. ¿Qué espera Dios de una mujer cristiana?
Presentarse ante Dios aprobada. Dios espera que empleemos esfuerzos diligentes para representarlo correctamente. Trabajamos por el semejante, pero es a sus expectativas a las que debemos corresponder, por sobre las humanas. Ese compromiso supremo con sus expectativas es lo que nos hace irreprensibles y capacitadas para el testimonio eficiente, ab incluso cuando pensamos que nadie nos ve.
No tener de qué avergonzarnos. No es que estemos eximidas de cometer errores, pero, si todos los días lloramos nuestra desemejanza con Dios y nos apropiamos de la gracia maravillosa que perdona y transforma cada día, seremos elevadas a la grandeza y no tendremos de qué avergonzarnos.
Manejar bien la Palabra. Necesitamos conocer los fundamentos que profesamos. Si alguien te pregunta la razón de tu fe, ¿qué le responderías? El estudio diario y sistemático de la Palabra de Dios, bajo la dirección del Espíritu Santo, además de promover el propio crecimiento, dará las bases para fundamentar mejor nuestra fe, mantenernos inmunes contra doctrinas falsas y enseñar la verdad a otros. Para eso, define un lugar y horario predeterminado, establece un plan y metas para el estudio e invierte en herramientas de apoyo, como comentarios, concordancias y libros inspirados. ¿Deseas presentarte ante Dios aprobada? Preocupate más en la búsqueda diaria de Dios que en la apariencia. Y la apariencia no tendrá un fin en sí mismo, sino que será el mero resultado de ese intenso y constante movimiento en dirección a Dios.