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Visión de cangrejo o Visión de perro

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¿Quién es como el sabio? ¿Quién conoce las respuestas? (Eclesiastés 8:1).

Corriendo por la playa una mañana, observé un hecho común pero curioso: los cangrejos, sintiéndose amenazados por ese par de piernas gigantes, huían tan rápido como sus cinco minúsculos pares de piernas se lo permitían. Después, se escondían en sus huecos.

A la tardecita, en la misma playa, un perro se acercó a mí, moviendo la cola, queriendo jugar. Acepté su amistad y comencé a correr con él. Queriendo jugar de cabo de guerra, el animal mordió mi toalla y comenzó a tirarla hastal que la rasgó.

El cangrejo me había visto como una enemiga, ¡pero no lo era! Aunque fuera mucho mayor que él y corriera más, no lo perjudicaría. Por otro lado, el perro no me vio como una amenaza o como una enemiga, ¡sino como una compañera!

Cuántas veces actuamos como los cangrejos, ¿verdad? Cuántas veces nos equivocamos con respecto a nuestras interpretaciones al ver al otro como enemigo, como amenaza, como peligro, cuando realmente no lo es.

La incomodidad, el miedo y la reacción de miedo o fuga ante la presencia o las actitudes del otro puede indicar, en realidad, inseguridad en la propia capacidad y en cómo uno se percibe a sí mismo. Al huir, perdemos buenas oportunidades de crecimiento.

Es mejor actuar como el perro. Simplemente se acercó y ofreció lo mejor que tenía a una extraña: amistad, simpatía y una gran disposición para interactuar. ¡Reflejando seguridad, me vio como se veía a sí mismo y confió!

Si vemos al otro como aliado, es porque nos vemos como iguales: ni superiores ni inferiores. Esa reacción amistosa tiende a llevar al crecimiento. be Si hubiera tratado mal al perro, simplemente se habría alejado y se habría ido tras otro que aceptara su amistad. O habría ladrado fuerte y mostrado sus dientes. No todos a quienes ofreceremos nuestra amistad la aceptarán. Dejemos que tengan la libertad de rechazarla. Y, si realmente intentan perjudicarnos, es tiempo de tener actitudes asertivas.

Quizá hayas sido víctima de malas interpretaciones. El versículo bíblico de hoy pregunta: "¿Quién es como el sabio?". La mujer sabia interpretará con prudencia sus interacciones y tendrá paciencia y tolerancia para comprender a aquellos que hacen la interpretación del cangrejo.

¿Cómo han sido tus interpretaciones? ¿Como las del cangrejo o como las del perro?

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