Regresar

MI MAYOR ENEMIGO

Play/Pause Stop
No Entiendo Lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco (Romanos 7:15).

Floyd Patterson fue el primer boxeador bicampeón mundial y alguien que luchó contra la segregación racial americana. Era cordial y no se regocijaba con el infortunio, incluso de un enemigo. Fue llamado Freud Patterson por causa de las luchas contra sí mismo.

Perder una lucha en el boxeo, para él, era doloroso, humillante e insoportable. Antes de las luchas, ya preparaba planes de fuga, barba y bigote postizos, para no enfrentar a las personas, en el caso de que perdiera.

En la primera memorable lucha contra Sonny Liston, Floyd perdió por nocaut en dos minutos y seis segundos. Poco después, estaba con su disfraz en el aeropuerto de Idlewild, en Nueva York. En Madrid, registrado en el hotel con otro nombre, andaba disfrazado por los barrios pobres, con un bastón, fingiendo cojear. La mayoría de las veces, comía en su habitación. La única vez que fue al restaurante, pidió sopa -aunque la odiaba- para que combinara con su disfraz de anciano.

Años más tarde, Patterson dijo: "Necesitamos entender qué es lo que lleva a un hombre a hacer cosas así. Pero creo que dentro de mí, dentro de cada ser humano, hay una cierta debilidad que se revela mejor cuando estamos solos. Y yo conseguí entender parte de los motivos que me llevan a hacer lo que hago, y no puedo vencer a ese sujeto -yo mismoporque soy un cobarde".

Floyd Patterson se sentía cobarde. ¿Quién no se sintió avergonzado al confrontarse con sus propias debilidades?

Como cristianas, tenemos una desafiante lucha interior: somos imperfectas y deseamos ser diferentes.

Si no existiera un modelo a seguir, no existiría lo correcto y lo equivocado, y cualquier comportamiento sería aceptable. Pero existe una ley que nos muestra nuestros errores.

Necesitamos reconocer nuestra naturaleza pecaminosa, cuyo precio es la muerte eterna. ¡Pero también hay que recordar que ese precio ya fue pagado! Tenemos que aceptarlo y tomar posesión de su naturaleza que está a nuestra disposición. ¡Cristo! ¡Esa es nuestra única solución! Cuanto más contemplemos a aquel que nos dio la victoria, más cerca estaremos de aquello que deseamos ser: iguales a él.

¿Cómo lidias con tu mayor enemigo? ¡Apodérate hoy de la victoria garantizada en la Cruz!

Matutina para Android