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El perfume ya fue usado para embalsamar a los muertos, sirvió como cosmético, usado para seducir y como sustituto del baño. En los siglos XVI y XVII, estar "limpio" no era bañarse, sino perfumar el cuerpo, el cabello y el aliento con polvos, ungüentos, aceites y aguas aromáticas.
Los pueblos antiguos usaban el humo de la combustión de maderas, hierbas y especias para rituales religiosos. Se creía que el humo ascendía al cielo y atraía a los dioses. Ese hábito secular explica el origen de la palabra perfume, que deriva del latín "per fumum" y significa "por el humo" o "por medio del humo".
Los egipcios fueron los primeros en usar regularmente los perfumes. Cleopatra perfumaba sus pies con extractos de almendras, canela, flores de naranjo y miel, y las manos con un aceite de rosas y violetas. Se cuenta que, cuando dejaba a Marco Antonio, ordenaba que las velas del navío fueran perfumadas para dejar un rastro al amante. 2lank Atom
Moisés determinó un perfume para el altar de oro, y otro para ungir al sumo sacerdote y los vasos sagrados.
En el Cantar de los Cantares, el esposo recomienda el perfume de su esposa, y él se perfuma con nardo, canela, mirra y aloes.
Al final del siglo XVIII, el perfume fue asociado a la seducción, se transformó en artículo de moda y hoy forma parte de una de las industrias que más crecen en el mundo.
El perfume es una mezcla de aceites esenciales y aromáticos, incorporados al alcohol y al agua. La famosa "agua de Hungría", de 1370, considerada el primer perfume personal a base de rosa, menta, cedrón, limón, romero y flor de naranjo, lideró el mercado de la perfumería durante siglos. Incluso existe un perfume con aroma a panceta, creado en 1920 por un carnicero francés.
Pablo recordó el aroma de los inciensos de los altares junto al camino, de los incensarios y de los templos abiertos, durante los festejos de triunfo posguerra y otros rituales, para recordarnos que somos portadoras del conocimiento de Cristo, y que necesitamos difundirlo al mundo.
No solemos decir: "¡Gente! Estoy usando un Dolce & Gabanna Intense!". Ni decimos: "Soy cristiana, ¿sabes?". Las personas notarán el "aroma de Cristo" por nuestras acciones. ¡Que tu comunión con Cristo sea sentida por las personas que te rodean! Y tu perfume transformador cambiará la vida de muchas personas que lo están necesitando.