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Complejo de Jonás

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Jonás huyó del Señor (Jonás 1:3).

El Complejo de Jonás fue nombrado por Abraham Maslow, psicólogo y autor de la teoría de la jerarquía de las necesidades humanas. En la pirámide de Maslow, la autorrealización como necesidad ocupa el lugar más alto y es anhelada recién una vez que otras necesidades anteriores son atendidas, tales como: necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad, necesidades sociales y necesidades de estima.

Jonás recibió la misión de predicar en Nínive, capital de Asiria y una de las mayores y más crueles ciudades del mundo antiguo. Ante esa comisión, Jonás pensó: "Es imposible. ¡Creo que Dios se equivocó esta vez!". Ignorando la sabiduría de Dios y dudando del poder divino, abrió una brecha para que Satanás lo desalentara y huyó.

Bien, pensemos: ¿no era esa una responsabilidad pesada? Sí, lo era. Pero aquel que lo había enviado tenía todas las condiciones para asegurar su éxito. Si hubiera confiado, Jonás se habría ahorrado las energías gastadas en el miedo, el fracaso y la inseguridad.

No creo que Jonás tuviera sus necesidades como explica la teoría de Maslow, pero quizá su pirámide debería haber contenido la necesidad de dependencia divina: el escalón esencial para la autorrealización.

Según Maslow, Jonás sería el arquetipo de quien teme a la autorrealización y huye o se esconde, saboteándose a sí mismo y renunciando a su propia vocación. En verdad, Jonás temía ser ridiculizado, si Dios perdonaba al pueblo y sus predicciones no se cumplían. Dios le dio a Jonás la oportunidad de repensar sus mediocres conclusiones, enviando una tormenta.

Esa tormenta tenía un propósito especial, y Dios no la aquietaría antes de tiempo. Los marineros místicos echaron suertes, y esta cayó sobre Jonás. Él les contó que había huido de Dios. Y fue lanzado al mar.

Dios seguía al control: un gran pez lo tragó. Y, después de tres días y tres noches en ese ambiente oscuro y maloliente, Jonás percibió su pequeñez. Todavía había cosas por aprender, pero era una lección a la vez. Entonces el pez vomitó a Jonás en tierra seca, y él fue a Nínive.

Dios también nos dio una misión intransferible. Mientras la realizamos, tenemos la oportunidad de experimentar a Dios y las grandes cosas que él puede realizar por nuestro intermedio.

No sé cuál es tu misión, pero no dudes de lo que él es capaz de hacer. Avanza en la completa dependencia divina y observa el milagro.

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