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Gary T. Smalley (1940-2016) fue un consejero familiar estadounidense, presidente y fundador del Centro de Relaciones Smalley, autor y coautor de varios superventas cristianos acerca de relaciones familiares.
En el prefacio de El hombre más rico que jamás existió, de Steven Scott, el doctor Smalley cuenta un hecho curioso. Era el año 1974, y estaba pasando la noche en la pequeña casa de Steven, en Arizona. Steven enfrentaba serias dificultades en su carrera, había perdido su sexto empleo en cuatro años y ya había comenzado sin éxito su propio negocio dos veces.
Y ahora pedía al doctor Smalley un consejo para superar la situación. Este le pidió tiempo hasta el día siguiente para orar y pensar. Entonces, le hizo la siguiente sugerencia: "¿Qué tal si te vuelves más inteligente que todos tus jefes?". Stevens cambió de asunto pensando que era una broma. Él insistió: "Si sigues mi consejo, en dos años serás más importante que todos tus futuros jefes, y en cinco años serás millonario. Hay 31 días en el mes y 31 capítulos en Proverbios. Lee un capítulo cada día. En los meses. de 30 días, lee dos en el último día. Haz esto por cinco años, con papel y pluma para hacer anotaciones".
A Steven le pareció extraño el consejo, pero lo puso en práctica. En dos años, había conseguido un socio y juntos abrieron una empresa de marketing que, en pocos meses, facturaba millones de dólares por semana. Steven se volvió multimillonario.
Dos años después de abrir el negocio, Steven llamó al doctor Smalley para preguntarle si aceptaría escribir dos libros sobre relaciones matrimoniales. Él se sorprendió porque nunca había escrito ningún libro, pero ya hacía diez años que estaba orando por esa oportunidad. Y fue así como juntos escribieron las obras El gozo del amor comprometido, El ADN de las relaciones, entre otros superventas publicados en muchos idiomas.
Buscando sabiduría del Cielo, Steven no solo cambió su propia vida. Cambió la del doctor Smalley y también la de millones de personas.
El versículo de hoy habla acerca del fundamento de la sabiduría: obediencia a la voluntad de Dios. Nada menos que eso.
Dios desea nuestro bien y nos dio mandamientos sabios para guiarnos. Quien lo ama y lo obedece descubrirá que su camino es el mejor y alcanzará el éxito. Oye su voz, busca el temor del Señor y sé sabia en todo lo que hagas.