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En su biografía de Grace Kelly, princesa de Mónaco, Jeffrey Robinson dijo que conocía a la actriz Grace Kelly por las famosas películas, y a la princesa consorte de Mónaco por el cuento de hadas a quien todos conocían desde lejos.
Antes de escribir la biografía, Jeffrey no sabía nada de su infancia, de sus dificultades en su carrera como actriz y como persona en la búsqueda de encontrase a sí misma, o de su vida particular como princesa, madre y esposa. Investigando, el autor descubrió una relevante distancia entre la Grace actriz y princesa -la que aparecía en público-, y la Grace madre, esposa e hija.
Buscando tener éxito en su función en el ambiente de la realeza, el padre Tucker, su confidente, aconsejó a Grace a encarar las obligaciones reales como un papel que duraría toda la vida. Tendría que representar y asumir un rol que no contaba con las protecciones del set de filmación o del encuadre de la cámara, pero sujeto a la exposición de ser la intérprete de sí misma. Ella sobrevivió al desafío buscando el equilibrio entre su actuación como actriz, madre, esposa y princesa. Fue una esposa y madre dedicada. Y, a pesar del estrellato de Hollywood y de la fama glamorosa del principado en Mónaco, se mantuvo fiel a sus convicciones.
Murió en un accidente en 1982, y el mundo consideró que había perdido a una mujer especial.
Tú puedes ser una mujer desconocida por la mayoría, pero eres muy conocida por Dios; y tienes un gran rol que desempeñar durante toda tu vida. Tal vez, no lo hagas como una jefa de Estado, sino como una influencia para las personas con quienes convives, en especial los más íntimos.
Si realmente conociste a Jesús, fuiste bendecida con la ciencia de las buenas nuevas del evangelio eterno. Tú tienes la perla de gran precio y necesitas compartirla a otros. ¿Cómo estás cumpliendo esa misión tan infinitamente valiosa? ¿Ya imaginaste que tu misión tendrá consecuencias eternas para ti y para los otros también?
Que Dios te dé hoy y todos los días la percepción de la importancia de ese compromiso y también la habilidad para desempeñarla con diligencia, amor y alegría. Esa es la misión de tu vida.