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Los pensadores seculares predicaron que la religión era innecesaria y que el ser humano, por sí mismo, podía dirigir su propio destino y el de los pueblos conduciendo a todos a una existencia superior, creando un mundo cada vez mejor.
Hoy, gran parte de los científicos no comparte más la idea de que el conocimiento científico un día acabará con la religión. Ellos dicen que la religiosidad es una de las categorías específicas del comportamiento humano originada en su dimensión espiritual y que la religiosidad de la especie humana tiene un componente fisiológico cuya sede estaría en el cerebro.
Mucho antes de estos descubrimientos, Elena de White escribió: "El cerebro es la capital del cuerpo, el asiento de todas las fuerzas nerviosas y de la acción mental". (Testimonios para la iglesia, t. 3, págs. 79,80). "Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el Cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima. (Testimonios para la iglesia, t. 2, pág. 312).
Todas las necesidades humanas son satisfechas por la religión sincera y equilibrada, enseñadas por la Biblia y basadas en el amor, en la justicia y en el libre albedrío. Los estudios realizados en el centro médico de la Duke University, en los Estados Unidos, revelaron que los que asistían semanalmente a una iglesia tenían una menor tendencia a ser internados y, cuando lo eran, permanecían menos tiempo que los que no asistían a una iglesia de manera regular. Entre otros factores, los efectos positivos sobre la salud son explicados por el estilo de vida saludable de los que asisten a iglesias y son incentivados a no fumar ni ingerir bebidas alcohólicas y a tener una alimentación saludable.
Actualmente, la ciencia, en especial la neurología, ha reconocido la legitimidad de las experiencias religiosas. Y la religión ya no ha sido más vista como fruto de la imaginación humana. Los procesos neurológicos responden por esa actividad específica del ser humano.
Que, por medio de la experiencia espiritual, tu mente esté siempre en contacto con la dimensión celestial. Y que, a pesar del vigente escepticismo y de la incredulidad en un Dios Creador y Redentor, confíes cada vez más en que los profundos designios de Dios se cumplirán en tu vida.