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Abigail era una bella y bondadosa mujer del Oriente Medio. Su nombre significa "motivo de alegría". Estaba casada con Nabal, un granjero rico, pero malhumorado, grosero y borrachín, cuyo nombre significa "perverso, malvado, insensato".
Era la época de esquilar las ovejas. En esas ocasiones había fiesta con mucha comida, bebida y regalos a los trasquiladores. Cerca de las tierras de Nabal estaba David, perseguido por Saúl. David había protegido a los trabajadores de Nabal de los ataques de vándalos y ladrones y nunca había cobrado por eso. Ahora necesitaba provisiones para sí y para sus hombres, y envió a diez mensajeros para que hablaran con Nabal. De manera gentil y educada, explicaron la situación. Nabal les respondió groseramente.
Era una costumbre del pueblo de la región tratar bien a los extranjeros. Y, cuando David supo del desprecio demostrado por Nabal, quiso vengarse. Organizó a cuatrocientos guerreros y pidió que lo acompañaran. Destruiría a Nabal y a todos los hombres de su casa.
Uno de los siervos de Nabal contó a Abigail acerca del peligro que corrían. Abigail pensó y reaccionó rápidamente. Sin hablar con su marido, preparó panes, vino, ovejas guisadas, trigo tostado, cachos de pasas de uva y panes de higos secos, poniendo todo sobre unos asnos para llevarlo a David.
Al ver a David, se bajó del asno, se arrodilló delante de él y le pidió que perdonara a su insensato e ignorante marido. Ella fue realista y reconoció que su marido era insensato. Mostró que tenía confianza en David como representante de Dios; reconoció que David estaba luchando las guerras de Dios y que sabía sobre la promesa divina acerca de él y del reino. Con gentileza y sabiduría impidió que cargara con la culpa de la sangre y le ofreció todo lo que había traído.
David quedó conmovido por la actitud de Abigail y aceptó su oferta. Abigail regresó a su casa y, al día siguiente, le contó a su marido acerca de los riesgos que habían corrido y cómo todo había terminado bien. Nabal se asustó de tal manera que quedó paralizado por diez días y murió.
Al enterarse de la muerte de Nabal, David envió un mensaje a Abigail proponiéndole casamiento. La prudente y bella Abigail usó muy bien su poder femenino y cosechó buenos frutos. ¿Cómo puedes tú usar tu poder femenino para marcar la diferencia en momentos de tensión?