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Algunas mujeres cargan con recuerdos de un papá o una mamá que fueron ausentes emocional y físicamente, o de abuso físico, verbal o emocional que produjo heridas profundas.
La falta de perdón puede manifestarse de las siguientes maneras: dificultad para reconocer y disfrutar de buenas relaciones, ansiedad crónica, depresión severa, desconfianza generalizada, baja autoestima, ira, odio y resentimiento.
Hay heridas que destruyen, pero, cuanto mayor sea la herida, mayor será la cura que el perdón puede traer. El mejor remedio para el rencor es el perdón.
Corrie Ten Boom, una escritora holandesa que salvó la vida de muchos judíos, observó: "Desde que finalizó la guerra, tuve una casa en Holanda para víctimas de la brutalidad nazi. Aquellos que eran capaces de perdonar a sus exenemigos regresaron al mundo y reconstruyeron sus vidas, no importaban las cicatrices físicas. Aquellos que alimentaban el rencor permanecieron inválidos".
El psiquiatra Timothy Jennings habla de los mitos del perdón:
1. Debo perdonar solo si el ofensor se disculpa. El ofendido debe ofrecer perdón de cualquier manera, porque es el primero en necesitar la cura.
2. ¿El perdón equivale a la salvación? No. La salvación requiere arrepentimiento y transformación.
3. Si perdono, estoy aprobando el error! Cuando perdono no apruebo un error, sino que demuestro la única reacción saludable. Las consecuencias del ofensor aún pueden seguir.
4. ¿Perdonar nos vuelve vulnerables? No perdonar, y dejar que el resentimiento y la ira crezcan es lo que nos hace vulnerables.
5. ¿Perdón significa confianza restaurada? No necesariamente, porque el perdón no cambia al ofensor. Solo puede cambiar si se arrepiente.
6. ¿Perdonar es olvidar? No, no en el sentido de borrar de la memoria. Sí, en el sentido de pérdida de relevancia: no duele más.
7. ¿Perdonar significa que el ofensor queda impune? El pecado, por sí solo, ya destruye algo en el pecador.
Dios quiere realizar en nosotros la cura real y la transformación de nuestro corazón y mente. Cuando no nos perdonamos a nosotros mismos o a alguien, invalidamos el sacrificio de Jesús: el mayor símbolo de perdón. Perdona y estarás cooperando con Dios en la restauración de su imagen.