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Anna nació y fue criada en los márgenes del río Vermelho, Goiás. Aun cuando solo cursó los primeros cuatro grados, a los catorce años comenzó a escribir sus primeros textos, publicados posteriormente en los diarios de Goiânia (Goiás, Brasil) y de otras ciudades. Con poco más de veinte años se mudó al estado de San Pablo con su marido. Allí vivieron 45 años y tuvieron seis hijos.
Anna siguió escribiendo. Cuenta que cuando tenía cincuenta años pasó por una profunda transformación interior, a la que llamó "la pérdida del miedo". En esa etapa, comenzó a usar el pseudónimo Cora Coralina.
Al perder a su esposo, Cora comenzó a vender libros y a producir y vender productos caseros para su subsistencia. Posteriormente, regresó a Goiás. Y, con casi 76 años, publicó su primer libro, Poemas dos Becos de Goiás e Estórias Mais [Poemas de las callejuelas de Goiás y más cuentos]. Hoy Cora Coralina es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas.
Ella escribía de manera simple y, como desconocía las reglas gramaticales, priorizó el mensaje en lugar de la forma. A pesar de que no cursó más que el cuarto grado de la primaria, recibió el título de Doctora honoris causa de la Universidad Federal de Goiás, en 1983. Ese mismo año fue elegida intelectual del año y galardonada con el premio Juca Pato de la Unión Brasileña de Escritores. En 1999, su principal obra fue elegida por un selecto jurado de Goiânia como una de las veinte más importantes del siglo XX.
Cora falleció en Goiânia, a los 95 años, dejando su arte y un legado de virtudes. En su poema "Assim eu vejo a vida" [Así yo veo la vida], dejó un mensaje importante y actual: "Saber vivir es la gran sabiduría. Que pueda dar dignidad a mi condición de mujer, aceptar mis limitaciones y hacerme piedra de seguridad de los valores que se están desmoronando. Nací en tiempos rudos. Acepté contradicciones, luchas y piedras como lecciones de la vida y de ellas me sirvo. Aprendí a vivir".
¿Qué edad tienes? ¿Te crees sin experiencia para realizar algo? ¿O crees que, por tu edad, ya perdiste la oportunidad de realizar alguna cosa? Recuerda siempre que la edad, la falta de escolaridad o las pérdidas que podamos enfrentar no sirven de excusa para no aprender a vivir, servir al prójimo y realizar grandes cosas para Dios. No olvidemos jamás nuestro llamado. Dios nos Ilamó, y no importan las circunstancias, ¡Él nos capacitará!