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Contentamiento

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Pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre (Filipenses 4:11).

Uno de los lugares más llamativos que visité fue la Cárcel Mamertina, en la parte antigua de Roma: un subterráneo pequeño, húmedo, oscuro y frío, incrustado en la piedra, con un agujero para las necesidades fisiológicas.

En ese cubículo, el apóstol Pablo, probablemente con los brazos y las piernas encadenados a un soldado, compartió una de las prácticas más preciosas: el contentamiento. La versión usada en el versículo de hoy usa el término "satisfecho", pero otras versiones usan el verbo "contentarse".

Pablo aprendió a vivir contento en todas las situaciones, pero la mayoría de sus situaciones no eran nada favorables. ¿Cómo podía estar contento siempre?

Del versículo de hoy aprendemos algunas lecciones.s

1. Nadie nace sabiendo estar contento. Pablo aprendió el contentamiento. Nosotros también podemos aprender esa actitud y hacerla parte de nuestra rutina.

2. Estar contento no necesita estar vinculado solo a buenos momentos. El contentamiento es una actitud para cualquier situación.

3. El contentamiento depende de nuestra cosmovisión. Pablo creía en un Dios que lo había creado; creía que el pecado había interrumpido tempooralmente los propósitos de Dios. Con todo, por detrás de las cortinas, Dios siempre trabajó para rescatar la condición perfecta del hombre. Hay una promesa divina por cumplir: la restauración final, la cual movió a Pablo a estar contento siempre.

El verdadero contentamiento está basado en reconocer que tenemos algo, aun cuando no lo merezcamos. Todo el trabajo de Dios en nuestro favor se hace porque él simplemente nos ama, y nadie es suficientemente bueno como para merecer algo de Dios.

Tú y yo nada tenemos que nos recomiende a Dios, excepto nuestra necesidad de él.

La base del verdadero contentamiento es Dios. Y conocerlo en profundidad es el camino para que de hecho, vivamos contentos en toda situación. Por lo tanto, aprendamos también a vivir así, conociendo cada día al Dios que corre detrás de nosotros ofreciendo su vida, su sangre y el cielo: el mejor futuro que podríamos desear, sin merecerlo.

¡Cuán importante es estar al lado de personas que viven el contentamiento! ¿Eres una de ellas?

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