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Valija sin rueditas

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Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes (1 Pedro 5:7).

Imagina que planeaste un largo viaje y llevarás una valija grande con todo lo que usarás en ese tiempo. La valija está pesada, más allá de tu capacidad de llevarla hasta el auto. Para empeorar la situación, no tiene rueditas; solo dos manijas.

De repente surge un hombre con brazos fuertes, que pregunta: "¿Puedo ayudarte?". Te sorprendes y, sintiéndote impotente, aceptas la ayuda. Él toma la valija en sus brazos con facilidad y comienza a caminar; pero, desconfiada, tomas la valija nuevamente.

El hombre fuerte te respeta y se queda observando tus inútiles intentos por cargarla. Estabas toda arreglada. Ahora estás despeinada, transpirada, con tu ropa arrugada, intentando inútilmente empujar la valija con los pies y con las manos. Te duelen los brazos y las piernas y no comprendes cómo no consigues cargar tu propia valija. Entonces comienzas a repensar, ¿será que podrás hacer ese viaje deseado?

El hombre fuerte está allí, esperando. Él quiere ayudarte. Una vez más permites que él cargue tu pesada valija. Sientes alivio; pero ¿hasta cuándo permitirás que él cargue con tu valija?

¿Comprendiste el mensaje? Puede ser que estés cargando una valija pesada y sin rueditas, llena de cargas emocionales o físicas. No importa lo que esté corroyendo tu salud y minando tu alegría, no puedes cargar esa valija pesada sin rueditas sola. Dios conoce el tamaño de tu frustración, de tu incapacidad para salir de ese dolor y tristeza.

Si reconoces que no tienes fuerza para cargar la valija sin rueditas, ese es un paso importante. Imagina la situación en detalle, cada persona involucrada y cada cosa que pesa. Imagínate poniendo todo eso en un paquete enorme y entregándolo todo a Dios para que él lo cargue. Existen cosas tan complejas que solo pueden ser resueltas por un poder sobrenatural. Sería una tontería intentar resolverlo con tus propias fuerzas.

Líbrate de los intentos humanos, pequeños e ineficaces. Cree en la promesa divina del Salvador que cargó las peores y más pesadas cargas de la humanidad. ¿Él no puede cargar eso que tú tienes ahora? Coloca todo sobre él y descansa en él.

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