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EL CÓDIGO

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Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra (Hechos 13:47).

En el trayecto arenoso y rojo del valle de los Monumentos, un icónico parque del oeste estadounidense, está ubicada la pequeña ciudad de Kayenta, parte de la reserva que pertenece al pueblo navajo.

Varios kilómetos antes de alcanzarla, grandes carteles anuncian el "código navajo", expuesto en un restaurante de la ciudad. Ese código, uno de los secretos mejor guardados de la Segunda Guerra Mundial y que salvó a miles de estadounidenses, fue expuesto al público al fin de la década de 1960.

En la Segunda Guerra Mundial, máquinas de alta tecnología creaban códigos transmitidos por teléfono o radios de comunicación, susceptibles de ser interceptados por los japoneses.

Poco después del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, notaron que mientras un operador necesitaba tres horas para producir tres líneas de código con una máquina de cifrado, un operador navajo hacía lo mismo en menos de treinta segundos.

Ese idioma, diferente de cualquier lengua en el mundo, sin escritura formal, con gramática y pronunciación complicadas, hacía que el mensaje sea ininteligible a los que no hablaban esa lengua. 

Doscientos navajos reclutados fueron a la base de entrenamiento militar Camp Elliot, en San Diego, donde desarrollaron el código y crearon un diccionario con cerca de 450 de los términos más usados por los militares, asociados al dialecto navajo.

Ellos fueron los responsables por la transmisión de las codificaciones en lengua nativa. Algunas de esas palabras eran besh-lo (pez de hierro = submarino), lo-tso-yazzie (pequeña ballena = crucero de batalla) y ca-lo (tiburón = destructor).

Después del entrenamiento militar básico, cada uno recibió un guardaespaldas. Más de cuatrocientos operadores navajos actuaron durante el conflicto. Los japoneses, especialistas en descifrar códigos, no consiguieron descifrar el código navajo. Por eso, los operadores navajos fueron considerados una de las mayores armas secretas del arsenal estadounidense

Tú y yo hemos sido reclutadas por el Comandante del universo descifrar un código que salvará al mundo. En la guerra entre el bien y el mal, tenemos un arma desconocida por muchos: el conocimiento del plan de salvación. En el cumplimiento de la misión, el Espíritu Santo y los ángeles poderosos nos guían.

Esa misión es muy preciosa. Debes estar lista para no permitir que ninguna persona pase por tu camino sin que le hayas descifrado ese código.

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