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Transformando el infortunio en música

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Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl, lo hacía sentirse mejor y el espíritu maligno se apartaba de él (1 Samuel 16:23).

La espalda arqueada, los dedos envejecidos con callos, torcidos, los cabellos blancos y desaliñados, un teclado en la vereda y música que eleva el alma. ¿Quién es esa concertista?

Natalie Trayling fue una virtuosa pianista octogenaria que durante años tocó en las calles de Melbourne. Su música tenía un toque melancólico, así como su vida. Natalie aprendió a tocar en la escuela primaria. Estudió música solo hasta los diecisiete años. Sin recursos, rechazó una beca de estudios de la Real Academia de Música de Londres y comenzó a enseñar piano. A los veinte años participó de un grupo musical itinerante que se presentaba por toda Australia. Después, conoció a su marido, con quien tuvo cuatro hijos.

Con el paso del tiempo, una sucesión de pérdidas sacudió su vida. En 1967, su hija Kerin, de seis años, murió en un accidente de auto. En 1984, su marido le pidió el divorcio. Dos años después, su hija Jo-Ann, de veintidós años, murió de fibrosis quística. Nathan, su otro hijo, que había sido un gran jugador de futbol y músico, se volvió adicto al alcohol y a las drogas durante veinte años. oid Con el fin de recomenzar su vida, en 1993 Nathan sugirió que se mudaran a Melbourne. Natalie vivía en un hotel y tocaba en las cámaras de consejo local, en negocios y centros comerciales. Después de nueve meses, la sacaron de allí y pasó los siguientes nueve años en calles y pensiones. Con una fuerte anemia, quedó internada durante meses.

En 2004 llegó a ser conocida. Su exesposo le sugirió que se presentara en las calles y le prestó dinero para que comprara un teclado. Ella, alegre, tocaba el corazón de las personas en las calles, por medio de la música.

La Biblia nos habla de un músico que componía poesías e himnos y los tocaba en su harpa. En el libro de Salmos están sus himnos de gratitud y alabanza, de pedido de perdón, de tristeza y de angustia. David, antes de ser rey, fue recomendado a Saúl, y cada vez que el rey estaba deprimido, tocaba melodías suaves que lo calmaban.

Seguramente tú también enfrentas luchas personales y momentos desafiantes. Como Natalie y el rey David, experimenta transformar esos momentos en bellas obras de arte, elevando la vida de las personas a tu alrededor.

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