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En 2006 el médico y científico político Ronald W. Dworkin publicó la obra Felicidad artificial, un libro polémico que revela el lado oscuro de la exagerada prescripción de antidepresivos y otras alternativas para producir una nueva clase de gente feliz.
Dworkin condena la falsa sensación de paz que traen los medicamentos y habla de la tristeza necesaria para aprender lecciones y alcanzar la verdadera felicidad. Hay casos legítimos en los que la medicación es necesaria. Sin embargo, antes de los estudios, la Biblia hablaba de una tristeza aceptable a Dios, y de otra según el mundo.
La tristeza aceptable a Dios no es aquella que sentimos por haber sido descubiertas o que resulta del miedo al castigo. Es una tristeza genuina, que involucra reconocimiento y admisión de que se ofendió a Dios y al semejante. Hay un esfuerzo para corregir el error y pasar por un cambio de vida. Es fruto de la gracia obrada por el Espíritu Santo en la mente y en la vida.
Probablemente haya pacientes que salen de los consultorios llevando recetas de antidepresivos, cuando, su tristeza puede ser la sensible voz del Espíritu Santo diciendo: "Estás desobedeciendo a la vida que planeé para ti". "No has sido íntegra. Te involucraste con la impureza". "Te estoy enviando esta tristeza necesaria para que reflexiones y cambies de rumbo".
La vergüenza generada por la exposición, por el orgullo herido o por el profundo lamento es la tristeza según el mundo. Consiste en el pesar por las consecuencias del pecado y por el descrédito delante del mundo, y no por el pecado en sí. Esa tristeza toca tan solo la causa del problema; conduce a una profunda angustia; llena la mente de descontento, disgusto, amargura y desesperanza; y conduce a la enfermedad y a la muerte.
Pedro y Judas sintieron profunda tristeza y remordimiento por sus actitudes. Pero Pedro aceptó ser conducido a una nueva vida con Cristo. Judas, en cambio, se entregó a la desesperación, y su existencia terminó en suicidio.
¿Ya experimentaste algún tipo de tristeza? Tal vez, tu caso requiera medicación y acompañamiento de un profesional; pero, si es fruto de la voz del Espíritu Santo por haberlo ofendido, busca a Dios. Permite que esa tristeza según el Señor te transforme a la semejanza de aquel que te creó, que te salvó y que quiere verte en la eternidad.