Regresar

Cargas ajenas y propias

Play/Pause Stop
Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo [...] Pues cada uno tiene que llevar su propia carga (Gálatas 6:2, 5).

Los versículos de hoy parecen contradictorios. Si cada uno debe llevar su propia carga, ¿por qué se aconseja llevar las cargas los unos de los otros?

En griego, la palabra original en el versículo 2 es baros, y significa 'peso', como los del gimnasio.

El original, en el versículo 5, es fortíon, traducido como "carga". Esa es una carga que debe ser llevada por el propio individuo: es personal e intransferible, como un niño en el vientre de su madre.

Así hay cargas que otros pueden cargar por nosotros, como escuchar, aconsejar, acompañar, orar, facilitar algunas situaciones. Por otro lado, hay otras que cada uno debe llevar, como el peso de la conciencia culpable, las consecuencias de malas decisiones, la responsabilidad delante de la vida, la dificultad en resistir las tendencias heredadas o cultivadas, los vicios, las enfermedades, las crisis relacionales, el desempleo, etc. 

Cuando las cargas intransferibles están demasiado pesadas, es necesario rever las causas y lo que puede se puede hacer: reconocer los errores, pedir perdón, perdonar, arrepentirse, asumir responsabilidades... Y, si no hay nada que se pueda hacer, debemos clamar a Dios por fuerzas para soportarlas.

Infelizmente hay personas que no quieren hacer nada por sí mismas; huyen de las cargas intransferibles y esperan que los demás las carguen. Desprevenidos, algunos terminan asumiendo esos pesos extras y se sobrecargan asumiendo culpas ajenas, resoluciones que no les competen a ellos y consecuencias que no les caben.

Hay mujeres que demuestran gran disposición para ayudar a otros, pero no se permiten ser ayudadas y rechazan admitir sus necesidades y debilidades. Pablo condenó esa actitud de autosuficiencia que no solo priva a las personas de la comodidad, sino que también impiden el cumplimiento del "ministerio de llevar las cargas ajenas".

¡Cuán bueno es compartir angustias y cargas con amigos de confianza! Por las acciones mutuas de bondad, el consuelo divino se manifiesta. Pero no podemos forzar a los otros a compartir sus cargas con nosotros. Ni es sabio sufrir cuando nuestra oferta de ayuda es rechazada.

¿Sueles asumir cargas intransferibles? Pide a Jesús discernimiento para saber qué cargas ajenas debes y puedes cargar, y para saber cuándo es tiempo de poner límites.

Matutina para Android