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Dios diseñó y trajo a la existencia un mundo de increíble belleza, con animales de todas las especies para habitarlo. Y, en el sexto día, formó al hombre a su imagen y semejanza, para ser feliz.
Aun cuando la creación era bella y perfecta y no faltaba nada para hacer, Adán y Eva eran felices. Dios plantó para ellos un jardín y les dio un trabajo. Adán y Eva debían cuidar del jardín y de los animales.
Al darle ese trabajo a la pareja edénica, Dios quiso enseñar a sus hijos a administrar su tiempo: una porción de él debía ser usada para cuidar del jardín; la otra, para relacionarse con los seres celestiales, recibir sus visitas y oír sus instrucciones.
Dios no creó el trabajo para que fuera algo cansador, sino como extensión de una rutina agradable y restauradora, cuya prioridad era la interacción con el Creador. El trabajo no debía comprometer el tiempo destinado a relacionarse con él.
Antes de que el cansancio existiera, Dios creó un día de descanso. Eso nos dice mucho acerca de optimizar prioridades, tiempo y trabajo. Dios no creó a la humanidad solo para producir bienes y servicios. La relación personal con él venía antes de cualquier producción eficiente.
Con la caída vinieron las espinas, los cardos y el sudor. Una vida de continua labor y ansiedad fue designada a Adán, en lugar del alegre y feliz trabajo de entonces. Dios sigue siendo el Creador y, como tal, el propietario final de cada criatura. Dependemos de él para nuestra existencia y somos responsables por el uso apropiado del tiempo, de las capacidades, del trabajo, de las posesiones, de las oportunidades, de nosotros mismos, de las bendiciones de la tierra y de sus recursos bajo nuestro cuidado. La renovación de las fuerzas por el reconocimiento de quienes somos y de quién es Dios es una función vital del sábado. El trabajo digno y honrado nos es concedido por Dios para que lo administremos y lo realicemos de la mejor manera posible.
Sin comprometer la relación especial con él. Bajo esa perspectiva, ¿qué lugar tiene el trabajo en tu vida? ¿Favorece tu comunión con Dios o lo compromete? Reflexiona si no es momento de hacer algunos ajustes y tomar algunas decisiones importantes.