Regresar

Diligencia

Play/Pause Stop
Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño (Eclesiastés 9:10).

Decimos que una persona es diligente cuando es cuidadosa, precisa y viv rápida para hacer su trabajo. Si queremos que una tarea se haga bien, debemos concentrar nuestra atención en lo que estamos haciendo. Si nos distraemos mucho, el trabajo puede atrasarse o no terminar bien.

¿Ya te pasó que comenzaste un trabajo con entusiasmo, pero te cansaste de él y buscaste otra cosa para hacer antes de terminarlo? ¿Ya te ocurrió que comenzaste con varias actividades y, al final del día, te sentiste frustrada por no haber terminado ninguna de ellas? A veces hacemos eso cuando tenemos tareas desafiantes.

En esta era tecnológica es común que las personas comiencen un trabajo y se distraigan en redes sociales, sitios web, etc., perdiendo la concentración de lo que hacen o necesitando más tiempo de lo que deberían en esas tareas.

Permitir esas distracciones termina siendo una costumbre, y nunca terminamos lo que comenzamos. Al contrario de la diligencia, hacer eso es negligencia en el deber. Es necesario empeño y dedicación para comenzar y terminar bien cada cosa que se nos viene a la mano. Ver bien terminada una tarea da una sensación agradable y es un estímulo para realizar otras tareas mayores.

Las mujeres que aprendieron la lección de la diligencia tendrán más éxito en lo que hacen que las que se distraen demasiado. Aun cuando la tarea sea desagradable, si es necesaria, necesitamos empeñarnos en ella y concluirla sin desanimarnos.

Ser diligente es tomar la iniciativa; no esperar a que otros hagan todo por nosotras. Infelizmente hay mujeres que desde pequeñas solo aprendieron a ser servidas, no se preocupan por servir a otros. Y siguen dependiendo de otros. No saben hacer nada por sí mismas. Y, cuando se les llama la atención, se sienten maltratadas.

Cuando nos empeñemos en hacer todo con diligencia, aprovecharemos mejor el tiempo y no lo desperdiciaremos en chismes, conversaciones inútiles y reclamos sin fin.

¿Entonces? ¿Quieres empeñarte y dar lo mejor de ti hasta que la tarea quede concluida, aun cuando sea para realizar algo no tan agradable?

Piensa en las cosas en las que necesitas empeñarte mejor, o cuya conclusión estás postergando, y sigue el consejo de Salomón. No importa si tu tarea es algo simple, hazlo con todo tu empeño.

Matutina para Android