|
Un estudio de Harvard, que se realizó en un período de 75 años, llegó a la conclusión de que las buenas relaciones contribuyen a la buena salud más que las conexiones, la fama o el dinero.
Inicialmente, 724 hombres de dos grupos fueron estudiados: estudiantes de la universidad y habitantes de barrios humildes de Boston. A partir de 1938, cada dos años hacían controles médicos y análisis del cerebro de los investigados. También se escuchaba a los padres y, más tarde, a las mujeres y a los hijos. Las conversaciones de ellos con las familias fueron grabadas.
Robert Waldinger, psiquiatra y el cuarto director de la investigación, afirmó que, al reunir todos los datos sobre aquellos hombres, que ya rondaban los cincuenta años, "no fueron los niveles de colesterol los que anunciaron cómo envejecían. Sino el grado de satisfacción que sentían en sus relaciones. Los que se sentían más satisfechos con sus relaciones a los cincuenta años fueron los más felices a los ochenta".
La investigación llegó a la conclusión de que la satisfacción está relacionada con las buenas relaciones. La soledad mata. Las buenas relaciones protegen el cuerpo y el cerebro, pues las personas que tienen relaciones de confianza conservan la memoria durante más tiempo.
En cierta oportunidad, Jesús hablaba dentro de una casa llena de personas y fue interrumpido por un movimiento en el techo. Por el agujero descendió, acostado en un lecho, un hombre paralítico levantado por amigos.
Los amigos fueron el puente entre ese hombre y Jesús. Él era paralítico y también necesitaba de cura espiritual y emocional. Se sentía culpable por su pasado. Los amigos se solidarizaron con él y lo llevaron hasta la puerta de la casa, pero era imposible entrar. Entonces él mismo sugirió la forma inusitada de llegar a Jesús.
Al contemplar su doloroso y suplicante semblante, Jesús notó su sufrimiento físico y espiritual, y le concedió el perdón de sus pecados y la cura de su enfermedad.
Los amigos del paralítico fueron fieles a la mayor misión de una amistad: conducir al otro a Jesús.
¿Ya llevaste a tus amigos a Jesús? Tus amistades serán más saludables y completas si los conduces al pleno conocimiento de aquel que es nuestro creador, salvador y sustentador.