Regresar

Frente Al JordÁN

Play/Pause Stop
Conságrense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes (Josué 3:5).

El pueblo de Israel se encontraba frente al Jordán. Era la primavera, época en la que la nieve derretida de las montañas causaba el desbordamiento del río, y hacía que fuera imposible atravesarlo.

La intención de Dios era hacer que el cruce del río Jordán fuera milagroso, como cuando habían cruzado el mar Rojo. Él había puesto a los israelitas ante esa imposibilidad y les dio recomendaciones y una promesa:

Debían santificarse, poner a un lado sus pecados y librarse de toda impureza exterior. El Señor haría maravillas en medio de ellos. El arca del pacto debía abrir el paso y el pueblo debía seguirla.

El arca fue llevada hasta las agitadas y turbulentas aguas y, enseguida después de que los pies de los sacerdotes tocaron el agua, repentinamente las aguas que venían de arriba fueron rechazadas, mientras las de abajo siguieron su curso.

Los sacerdotes esperaron hasta que el pueblo atravesó el rio y el arca fue conducida a la otra orilla. Cuando los pies de los sacerdotes estuvieron en lugar seco, las aguas aprisionadas quedaron libres e inundaron todo nuevamente.

Doce hombres elegidos, representando a cada tribu, habían tomado una piedra del río y levantaron un monumento en el primer campamento. Era un memorial para que sus hijos llegaran a conocer la historia de aquella liberación.

Aún hoy existen otros "Jordanes"... Tal vez te encuentres delante de uno de ellos, llorando, angustiada por alguna imposibilidad, luchando entre el temor y la fe. Oímos constantemente decir que Dios nos guía. Sin embargo, hay momentos en los que no vemos ninguna señal de liberación. Dios puso a Israel delante del Jordán en la época en la que este estaba más inundado para hacer que fuera un acto milagroso, para que fortaleciera su fe y su obediencia, para que pudieran enfrentar otros desafíos hasta la conquista total de Canaán.

Si Dios, a propósito, nos pone delante de imposibilidades con el objetivo de que presenciemos sus milagros, huir de ellas no solo evitará que seamos parte de esos milagros, sino que nos perderemos mayores victorias.

Dios podría haber impedido muchas situaciones con las cuales tú y yo luchamos hoy, sin ver la solución. Pero, puedes estar segura, él tiene un propósito!

No sé cuál es tu "Jordán" hoy: ¿problemas financieros, un casamiento disfuncional, invalidez, pérdidas? Sigue las orientaciones divinas: abandona tus pecados y líbrate de toda impureza, obedece la voluntad de Dios y espera en él. Dios quiere darte muchas victorias hasta la Canaán celestial.

Matutina para Android