|
Cuando una nación conquistaba a otra, la nación victoriosa se llevaba a su casa el ganado, el oro, la plata, los vestidos preciosos, los utensilios, etc. Pero en la caída de Jericó, Dios ordenó que todo el despojo fuera destruido, pues el trofeo de la victoria no pertenecía al pueblo, sino a Dios. og Josué y los israelitas mataron a personas y animales, quemaron la ciudad con fuego y entregaron los metales al Santuario de Dios.
Después de la victoria en Jericó, Josué y el pueblo atacaron la pequeña ciudad de Ai. Con demasiada autoconfianza, no habían consultado a Dios. Y, Ilenos de pánico frente al enemigo, fueron perseguidos. Murieron 36 soldados.
Josué vio en esa vergonzosa derrota el desagrado de Dios. Angustiado, clamó a Dios. Entonces supo que "había un pecado secreto en el campamento, y era preciso buscarlo y eliminarlo antes que la presencia y la bendición del Señor pudieran acompañar a su pueblo" (Elena de White, Patriarcas y profetas, pág. 528).
Alguien había mentido y robado objetos en Jericó. Una ceremonia solemne de investigación acerca del culpable los llevó hasta Acán. Él había escondido en su tienda una capa babilónica, una barra de oro y monedas de plata.
Los mensajeros fueron a buscar todo. Una sentencia fue pronunciada y, el pueblo lo apedreó. Israel fue nuevamente a luchar contra Ai y venció. Acán había violado abiertamente el décimo mandamiento, el cual dice: "No codiciarás".
Así como ese pecado, cualquier otro puede ser acariciado hasta tornarse en un hábito esclavizador.
Como Acán, muchos alimentan pecados secretos y acarrean desgracias sobre su familia, su trabajo, su comunidad y su iglesia. "El pecado de Acán atrajo el desastre sobre toda la nación. Por el pecado de un hombre, el desagrado de Dios descansará sobre toda su iglesia hasta que la transgresión sea buscada, descubierta y eliminada. La influencia que más ha de temer la iglesia no es la de los que se le oponen abiertamente, ni la de los incrédulos y blasfemadores, sino la de los cristianos profesos e inconsecuentes. Estos son los que impiden que bajen las bendiciones del Dios de Israel y acarrean debilidad entre su pueblo" (Patriarcas y profetas, pág. 531).
¿Hay dificultades y frialdad en tu hogar? ¿En tu iglesia? ¿Cómo está tu vida espiritual? ¿Hay algún pecado secreto envenenando la atmósfera y produciendo decadencia espiritual? Permite que el Señor limpie tu vida para que seas liberada de cualquier alianza con Satanás y con las derrotas espirituales en tu medio.