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El bello mundo creado por Dios estaba corrompido debido al pecado del ser humano.
Dios le confió a Noé la misión de construir un arca. Mientras lo construía, debía avisarle al pueblo que Dios enviaría un diluvio sobre la tierra y destruiría a los impíos.
Muy pronto Noé puso en práctica su tarea que duraría ciento veinte años. Es posible que, con el transcurso del tiempo y al no ver respuesta a su predicación, Noé haya tenido momentos de desaliento. Construir un barco parecía muy utópico, pues el pueblo no sabía siquiera que era la lluvia.
Aun cuando Dios no nos ha pedido que construyamos un arca, todo lo que hacemos debe ser también un sermón para el mundo. Ya sea que demos estudios bíblicos, en nuestro ejemplo como matrimonio, o en la educación de nuestros hijos, en el trabajo, estamos predicando también como Noé.
Noé enfrentó la burla cuando habló algo contrario al contexto de sus contemporáneos, fue llamado fanático y alarmista. Hoy, cuando hablamos de algo que no es cotidiano en la experiencia humana, también vemos escepticismo. "Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre' (Luc. 17:26). Los hombres rechazarán en nuestra época el solemne mensaje de amonestación como lo rechazaron en el tiempo de Noé" (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 4, pág. 303).
Dios les dio a los antediluvianos ciento veinte años de gracia. Nosotros ya estamos predicando hace más de ciento veinte años y parece que las personas siguen insistiendo en rechazar la salvación.
Parece una espera sin fin hasta el establecimiento del reino de Dios. Pero él es longánimo y no desea que nadie se pierda. La restauración de la tierra por Dios mismo es una promesa real que, en el tiempo indicado, se cumplirá.
Durante su larga espera, Noé predicaba persistentemente. Por eso recibió el título de predicador de la justicia. Su fe fue sometida a intensa presión mientras esperaba el diluvio. Aun así, predicaba y construía el arca, independientemente de la reacción del pueblo.
¿Qué estás haciendo mientras esperas el regreso de Jesús? ¿Lamentas su demora, o estás activa predicando, testificando y preparándote por medio del estudio de la Biblia, adorando, siendo activa en la iglesia y sosteniendo una creciente relación personal con Cristo, fortaleciendo tu capacidad de soportar la larga espera?