Pureza Sexual
Mujeres · Del libro Sublime Belleza
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Cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte (Santiago 1:14, 15).
La Biblia no apoya la visión dualista que sostiene que, por un lado, el cuerpo humano es malo y, por el otro, el espíritu es bueno. El cuerpo humano, integralmente creado por Dios, fue completamente corrompido, incluyendo la sexualidad en sus dimensiones física, mental, emocional y espiritual, y los tabúes que interfieren en la comunicación con respecto a la vida íntima y al libertinaje que consiente con todo.
A pesar de esto, por medio de la entrega total a Dios, podemos vivir una vida pura, disfrutando de la sexualidad que él designó en plenitud.
Pero, estamos tan impregnadas con percepciones seculares de satisfacción sexual que una abstinencia, aunque sea temporaria, es vista como una completa imposibilidad para las mujeres cristianas.
La pureza sexual es la abstinencia de actividad sexual fuera del casamiento y fidelidad total en el casamiento. Eso involucra la pureza de la mente y del cuerpo, así como la sumisión de cualquier acto y pensamiento al compromiso con Dios. Este es el referente divino, no sujeto a tiempos ni culturas, y que contraría la idea de que todo deseo sexual es natural, saludable y dado por Dios. Sin embargo, no es Dios quien define en nosotras deseos que no estén de acuerdo con sus principios de pureza y santidad.bet
Vivir la sexualidad plena determinada por Dios implica un compromiso intencional e incondicional con el Creador de la sexualidad. Implica controlar la pasión con el principio del amor, rever libertades en cuanto al pensar, al hablar, al vestirse y al comportarse, de manera que reflejemos la belleza interior y el amor por Dios, por los otros y por nosotras mismas. Implica no usar a hombres y mujeres para satisfacer deseos emocionales, ni alimentar fantasías sexuales o románticas en ellos. Implica no vestirse seductoramente, y ser una mujer atractiva porque representamos a Dios ante los otros.
Resiste diligentemente a las tentaciones y permanece firme en los propósitos divinos. Así, no será imposible la disciplina de la espera, de la soledad y de la confianza de que hay un tiempo para cada cosa. Y, si fuiste llevada a la impureza sexual, el evangelio de Dios está a tu disposición para purificarte por el reconocimiento, el arrepentimiento y la aceptación del perdón divino.