Esperaré en ÉL
Mujeres · Del libro Sublime Belleza
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¡Que me mate, en él tengo mi esperanza! (Job 13:15).
Esa expresión tan dramática fue dicha por Job. Hubo un momento en el que Job se debatía en el sufrimiento sin explicación, y Dios parecía ignorarlo al clamar por explicaciones, distante de él y de su dolor. s Muchas personas son incrédulas porque limitaron su visión de Dios solo al punto de vista del sufrimiento. Estas argumentan: "Dios permite el sufrimiento, por lo tanto, no es amor. Y, por lo tanto, Dios no existe".
Finalmente, Dios se manifestó y recompensó a Job.
Esa aparente manera de tratar a Job de Dios parece confusa. Pero Job reconoció que Dios es mayor que cualquier dolor.
Pablo dice: "¡Qué profundo es el conocimiento, la riqueza y la sabiduría de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!" (Rom. 11:33). Todo lo que podremos llegar a saber a Dios se quedará corto en comparación con lo que él realmente es. Ser insondable e inescrutable tiene que ver con ser inexplicable e incomprensible. Por lo tanto, a pesar de que nos gustan las explicaciones y los justificativos, Dios es, fue y siempre será infinito, ilimitado, omnipresente, omnisciente y omnipotente. Él está más allá de nuestros criterios y de nuestra metodología científica. No lo podemos reducir a nosotros mismos.
Así, Dios permitió el extremo dolor de Job y, después, le restituyó el doble de todo lo que tenía. También cuidó de los amigos de Daniel en el horno de fuego e hizo otras intervenciones sobrenaturales. Pero no resguardó a Juan el Bautista de la humillante decapitación, ni a Esteban de ser apedreado, así como tampoco evitó que tantos otros mártires de la fe sufrieran. Dios no evitó que su propio Hijo muriera. Y, tal vez, tampoco esté evitando que sufras. Dios abrió el entendimiento de Job para que aceptara cuán insondable es él. Y Job afirmó: "De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos" (Job 42:5).
Es probable que escuchemos mucho acerca de Dios. Pero no podemos conocerlo solo de oídas. Necesitamos experimentarlo, razonar con él, tener intimidad y desarrollar confianza en él hasta que podamos decir: "pero ahora te veo con mis propios ojos". Y "¡que me mate, en él tengo mi esperanza!".
Esa confesión de confianza expresa fidelidad y fe, pero, ante todo, revela una profunda experiencia con el Dios todopoderoso, el conocimiento tan genuino que llevó a Job a hacer esas afirmaciones.
Tal vez estés enfrentando dolores terribles. ¡Permite que la experiencia de Job con Dios y su descubrimiento sean también tuyos!