Fingiendo ser Otra
Mujeres · Del libro Sublime Belleza
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Disfrázate para que nadie se dé cuenta de que eres mi esposa. Luego vete a Siló (1 Reyes 14:2).
Jeroboán fue un fiel siervo de Salomón. Después de la muerte de Salomón, diez tribus de Israel se rebelaron y lo eligieron como rey. Pero él dejó de confiar en Dios y decidió ser guiado por su propio discernimiento.
Su afrenta a Dios le trajo la reprensión divina, pero su corazón se endureció. Entonces, su hijo enfermó. Angustiado, Jeroboán le pidió a su mujer que fingiera ser otra persona y que fuera a ver al profeta de Dios.
Dios le reveló al profeta que ella vendría a consultarlo disfrazada. Antes de que lo viera, la oyó llegar y le dijo: "Esposa de Jeroboán, ¿por qué te haces pasar por otra?". Asustada, al notar que había sido descubierta, recibió la triste noticia de que su hijo moriría.
¿Ya te sentiste molesta por la falta de confiabilidad de alguien? Es típico que sintamos eso frente a personas que fingen lo que no son. En general, este tipo de personas son comunicativas; están dispuestas a ayudar; fingen preocupación; raramente reclaman por alguna cosa, pues fingen estar siempre bien. Pero se contradicen con frecuencia y, sutilmente, subestiman a los demás. Se concentran en las cosas negativas y en los defectos de otros. ¿Por qué las personas fingen? Algunos motivos son: una educación rígida desde el punto de vista moral; miedo a ser verdaderos consigo mismos y a exponerse; preocupación excesiva por la opinión ajena; egoísmo y necesidad de aprobación.
So Lidiar con personas falsas, principalmente con aquellas con las que tenemos una relación personal, es un desafío. Distanciarse emocionalmente y mantener neutralidad respetuosa es una manera de no llegar a ser sus rehenes. Otros consejos son procurar no depender de ellos, evitar pedirles favores y no intentar desenmascararlos, pues, como manipuladores, revertirán la situación y te culparán a ti. No des espacio para que hablen de la vida de otros contigo ni compartas algo de otros con ellos.
Muestra empatía hacia esas personas. Aun cuando hacen todo por la aprobación de los demás y sean falsamente amados y aceptados, son infelices e inseguros. Manipulan para tener amor y aceptación. Se concentran en sus limitaciones, no se conocen a sí mismos, no se aceptan como son y no reconocen su propio potencial. No vale la pena resentirse con ellos, pues ya se hacen mucho mal a sí mismos.
Relaciónate con Dios cada día. Sé auténtica y honesta contigo misma y con los demás. Aprende a lidiar con las personas que tienen por costumbre usar un disfraz.