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El Coleccionista De Fracasos

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Yo respondí: "¡Ah, mi Señor y Dios! iSoy muy joven y no sé hablar!" (Jeremías 1:6, NVI).

Charlie Brown es el protagonista de uno de los dibujos animados más famosos del mundo. En inglés, la serie se llama Peanuts, que significa "maní", o "cacahuate". Charlie es un niño tímido que tiene un perro de raza beagle llamado Snoopy, que siempre está acompañado por su leal amigo Woodstock, un pajarito amarillo.

Tanto el personaje Charlie Brown como su creador, el caricaturista estadounidense Charles Schulz, son hijos de barberos y comparten personalidades similares. El propio Schulz lo reconoce en su biografía al afirmar que Charlie es una especie de autorretrato: un niño introvertido, inseguro y con dudas sobre sí mismo. Además, muchos de los personajes de la serie están inspirados en personas reales de la vida cotidiana de Schulz, quien también sufrió las burlas de sus compañeros en la escuela.

Mientras que Snoopy vive como un héroe en el mundo de los sueños, Charlie es un coleccionista de fracasos en el mundo real. Ese es el foco del humor y de la filosofía de este dibujo animado. Charlie Brown es cautivador por ser una caricatura de nosotros mismos, alguien que convive diariamente con tristezas y frustraciones.

La Biblia relata la historia de un joven que también era inseguro y sensible. Su nombre era Jeremías. Cuando Dios lo llamó para ser profeta, él inmediatamente intentó eludir la tarea, alegando ser incapaz. "Soy muy joven y no sé hablar", fue la excusa del "maní", o "cacahuate", de Israel. En sus dos libros bíblicos (Jeremías y Lamentaciones), el profeta registró sus aventuras, sus fracasos y sus quejas. Por eso mismo algunos lo llaman "el profeta llorón".

Aunque Jeremías tenía un temperamento melancólico, Dios vio en él un gran potencial. El "profeta introspectivo" escribió uno de los libros más importantes de la Biblia, rebosante de emociones y conceptos inigualables. Además, al ser un hombre honesto y de oración, Jeremías supo soportar grandes desafíos, como el hambre y la soledad.

Tal vez te identifiques con Charlie Brown o con Jeremías en sus fracasos y limitaciones. Quizás eres motivo de burlas y sientes que no vales mucho. Dios cree en ti. Él es capaz de transformar fracasados en celebridades para su gloria. ¡No te rindas!

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