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Detalles

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Inclinándose, se asomó y vio allí las vendas, pero no entró (Juan 20:5, NVI).

"Una piedra en el zapato".  Seguro hemos utilizado esta expresión varias veces para referirnos a algo que nos incomoda. Sinceramente, no he tenido muchos problemas con piedras incómodas en los zapatos, pero hay otras situaciones que me incomodan mucho. ¿Ya intentaste dormir con el zumbido de un mosquito en el oído? ¿0 quizá con una gotera en tu cuarto? Realmente, un pequeño detalle marca una gran diferencia.

El entrenador Pat Riley comprobó esta afirmación. Se hizo famoso por llevar a su equipo a la victoria en la NBA (Liga profesional de baloncesto en los Estados Unidos) con una simple estrategia: cada jugador debía mejorar un 1% en cada uno de los cinco aspectos fundamentales del baloncesto (tiro, pase, rebote, regate y tiros libres). Dado que en un equipo hay 12 jugadores, el rendimiento general del equipo mejoró un 60 % a lo largo del campeonato, lo que le aseguró la victoria al equipo de Riley, quien pasó a ser conocido como el "entrenador de los detalles".

Realmente, la diferencia entre lo común y lo extraordinario está en los detalles. ¿Por qué un Mercedes es tan caro y un Celta tan barato? ¿No cuentan ambos con puertas, motor y ruedas? Sí, pero la diferencia está en los detalles. El equilibrio entre el buen gusto, la belleza y la sencillez no solo distingue a las cosas, sino también a las personas.

Si te detienes un momento a pensar, verás que la persona más útil es aquella a la que le importan las sutilezas de la vida. La forma en la que saluda a los demás, cómo organiza su ropa al levantarse o la manera en la que trata a un niño. Los detalles nos acompañan desde que nos levantamos hasta que nos dormimos.

Preocúpate más por los detalles de tu matrimonio, del trabajo, de tu casa. Refuerza tu simpatía y tu cortesía. Cuida tus palabras y el tono de tu voz. Presta atención a las acciones, pero no te olvides de la sonrisa.

Jesús era experto en cuidar de los detalles. Luego de su resurrección, incluso dobló las telas que usó en su sepultura. Elena de White escribió: "Fue la mano del Salvador la que dobló cada una de ellas y las puso en su lugar. A la vista de quien guía tanto a la estrella como al átomo, no hay nada sin importancia. En toda su obra se ven orden y perfección" (El Deseado de todas las gentes, p. 733). Los detalles son importantes y marcan toda la diferencia. No lo olvides.

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