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El Poder De La Minoría

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Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:10).

En los últimos años, varios movimientos, como la Primavera Árabe, y las protestas en Brasil y en otras partes del mundo, han reavivado las discusiones en los medios de comunicación y en los círculos académicos sobre el poder de la minoría. ¿Cómo es posible que un pequeño grupo de personas pueda generar un impacto tan grande en la sociedad?

Intrigados por esta cuestión, algunos investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer, en Nueva York, buscaron una respuesta. Con la ayuda de modernos sistemas de análisis, descubrieron que, cuando una minoría convencida logra influir en aproximadamente el 10% de la población, se transforma en mayoría. Este poder de persuasión funciona como ondas psicológicas, que ganan fuerza a medida que se propagan.

Cuando leemos la Biblia, nos damos cuenta de que Dios invierte la lógica humana y que muchas veces usa la minoría para llevar a cabo sus planes. De hecho, en el Reino de los Cielos todo comienza por lo pequeño. Algunas metáforas dan evidencia de esta realidad: "grano de mostaza" (Luc. 13:18, 19), "sal de la tierra" (Mat. 5:13), "levadura" (Luc. 13:20, 21), "manada pequeña" (Luc. 12:32). A través de estas simples analogías, la Biblia revela que Dios está más interesado en la calidad del compromiso que en la cantidad de personas involucradas. ¿Quieres un ejemplo?

En la batalla entre Israel y los madianitas, registrada en Jueces 7, Dios le ordenó a Gedeón que despidiera aproximadamente al 99% de los hombres reclutados, ya que eran cobardes e incrédulos. El Señor le dijo: "El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí y diga: 'Mi mano me ha salvado'" (Juec. 7:2). Con solamente trescientos hombres valientes -la "tropa de élite" de Gedeón-, el Señor le concedió la victoria a Israel en una batalla épica, conquistada con la ayuda de trompetas y cántaros rotos.

¿Eres parte de una minoría? ¿Estás preocupado porque eres el único cristiano en tu familia? ¿Asistes a una iglesia poco representativa en tu ciudad? ¿Eres el único adventista en tu clase? Recuerda que tú y Dios siempre serán mayoría. Con el Señor de los ejércitos, no hay batalla imposible de ganar ni una misión imposible. Después de todo, el poder de Dios se perfecciona en la debilidad, incluso en nuestra soledad y pequeñez. ¡Confía en él!

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