|
Hoy vivimos en la cultura del "ganar o perder". Nos preguntamos constantemente si alguna cosa, persona o experiencia nos traerá algún tipo de beneficio. Es como si la vida real se convirtiera en una especie de juego.
La verdad es que a nadie le gusta perder. Queremos ser los mejores en los deportes, en las discusiones, e incluso obtener más "me gusta" que los demás en las redes sociales.
El problema es que muchos transfieren esa realidad a la religión."¿Qué gano con ir a la iglesia?", se preguntan algunos. Más que nunca, esta pregunta está siendo planteada, principalmente, por las nuevas generaciones. Permíteme mostrarte tres beneficios que obtenemos al ir a la iglesia.
Alegría. David escribió: "Yo me alegré cuando me dijeron: 'Vamos a la casa del Señor' " (Sal. 122:1). Este versículo forma parte de un salmo compuesto como cántico de peregrinación: era cantado por los judíos en su camino hacia el templo en Jerusalén. ¿Sabes por qué esto era motivo de alegría? Simple. Los peregrinos encontrarían a Dios allí. ¿No debería ser esa también nuestra motivación para ir a la iglesia? Aiden W. Tozer escribió: "Hay más alegría restauradora en cinco minutos de adoración que en cinco noches de fiesta".
Amistades. La Biblia dice: "¡Cuán bueno y delicioso es que los hermanos habiten juntos en armonía!" (Sal. 133:1). Aunque la iglesia está formada por seres humanos imperfectos como tú y yo, es una excelente fuente de relaciones. ¿Un consejo? Sé un buen amigo para los demás. Abraza más, sonríe más y trata bien a las personas.
Perdón. Cuando Salomón inauguró el templo, le pidió a Dios lo siguiente: "¡Que cuando vengan a este lugar tú, desde el cielo, donde habitas, escuches su clamor y los perdones!" (1 Rey. 8:30, RVC). La iglesia debe ser un lugar de perdón, tanto en sentido vertical (con Dios) como horizontal (con el prójimo). ¿Estás poniendo en práctica esto?
El versículo principal de hoy fue escrito hace aproximadamente dos mil años. Su mensaje es urgente en nuestros días. Mientras más cerca estamos del regreso de Jesús, más deberíamos reunirnos en la casa de Dios, pues allí podemos sentir un anticipo de la presencia de Cristo. Decide ir siempre a la iglesia para adorar y servir. Ganarás muchos beneficios.