Regresar

Aguas De Superstición

Play/Pause Stop
Se encontraba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo (Juan 5:5).

La superstición es la creencia en historias o ideas absurdas, generalmente relacionadas con fenómenos extraordinarios o sobrenaturales. Algunos llaman a estas creencias "cuentos de hadas". ¿Recuerdas alguno? Derramar sal en la mesa es un mal presagio; si te pica la palma de la mano, es señal de que viene dinero; si te pica la oreja, es porque alguien está hablando mal de ti; pasar por debajo de una escalera trae mala suerte; si hay silencio en la habitación es porque pasó un ángel, etc. Estos son solo algunos ejemplos.

Las supersticiones han acompañado a la humanidad durante mucho tiempo. En la época de Jesús, por ejemplo, existía la creencia de que un ángel descendía y agitaba las aguas del estanque de Betesda, una especie de piscina cubierta situada en Jerusalén. Cuando ocurría este fenómeno, una multitud de ciegos, cojos y paralíticos competía para ver quién llegaba primero a esas supuestas "aguas milagrosas". Obviamente, ningún ángel causaba este fenómeno. La agitación del agua ocurría debido a una fuente intermitente que alteraba de vez en cuando la presión del agua.

Junto al estanque de Betesda, que en hebreo significa "Casa de la misericordia", había un paralítico que llevaba 38 años allí. ¿Puedes imaginarte la frustración de este hombre? Nadie se preocupaba por él. Nadie lo ayudaba ni lo ponía en el agua cuando esta se agitaba. Durante décadas, vivió atrapado en esa superstición, esperando un milagro. Fue en ese momento cuando Jesús visitó al solitario paralítico.

Es importante mencionar que, en el original griego, la palabra "paralítico" significa literalmente "sin agua". Pero ¿cuál de las fuentes curaría al hombre "seco" y paralizado? ¿La fantasía de las aguas de Betesda o la Fuente del agua de la vida, Jesucristo? Jesús, con todo el amor del mundo, disipó la ingenuidad de ese hombre y le dijo: "'¡Levántate! ¡Toma tu camilla y anda!' En el acto ese hombre quedó sano. Tomó su camilla y se fue. Y ese día era sábado" (Juan 5:8, 9).

Muchos de nosotros aún estamos atrapados en nuestras creencias superficiales, pensando que la felicidad solo se encuentra en la fuerza, el intelecto o la astucia propia. No pienses así. Recuerda que solo Jesús es capaz de ofrecer la verdadera vida y levantarnos de la inercia. Él te dice: "¡Levántate y anda!"

Matutina para Android