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¿Alguna vez tuviste la impresión de que los segundos parecían una eternidad? Esa extraña sensación generalmente ocurre cuando pasamos por un accidente o una situación vergonzosa.
Recuerdo un viaje con los Arautos do Rei por el Estado de Paraná. Llovía mucho y yo dormía tranquilamente en el último asiento de la furgoneta. De repente, me despertó un grito: "¡Milton, sujétate!" Me desperté desesperado, quizá más por el grito que por el hecho de que el vehículo daba vueltas sobre el asfalto. En pocos segundos, una película pasó por mi mente. Literalmente, parecía una eternidad. Afortunadamente, la furgoneta chocó con un barranco al borde de la carretera y no fue impactada por ningún otro vehículo.
A lo largo de los siglos, filósofos y teólogos se han preguntado cómo se relacionan Dios y las criaturas con el tiempo. Antes que nada, necesitamos entender que el tiempo no es una caja, una "cosa" separada de la realidad, en la que ponemos o de la que sacamos objetos. Los autores bíblicos no entendían el tiempo como algo abstracto, sino como una realidad asociada directamente a la existencia.
Dios no es atemporal, separado del tiempo, ni un "motor inmóvil", como afirmaba el filósofo Aristóteles. Al contrario, él existe e interactúa con sus criaturas en el flujo del tiempo. Dios experimenta el tiempo de manera diferente de la nuestra, ya que él es eterno y omnisciente (Job 36:26; Isa. 46:10); sin embargo, la Biblia lo retrata como un ser presente que se preocupa por los detalles de nuestra vida.
Para Dios, un día es como mil años. ¿Sabes por qué? Fernando Canale responde: "Él experimenta nuestro tiempo con una proximidad de enfoque que le permite examinar los eventos diarios de nuestra vida con un nivel de detalle infinito [...]" (Elementos básicos de la teología cristiana, p. 57). Esto significa que el mismo Dios que en el pasado hizo que el Sol se detuviera y que el reloj retrocediera es capaz de prestar suprema atención a las particularidades de nuestra vida.
Recuerda que eres importante para Dios. Para él, cada momento será especial, como si fuera una eternidad. Él te está mirando ahora con toda su atención, como si solo tú existieras. Sí, él es capaz de hacer que el tiempo se detenga solamente para verte feliz.