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Uno de los primeros viajes que hice con el cuarteto Arautos do Rei fue a la ciudad de Jarinu, en San Pablo. Aquella no fue una presentación formal, con equipo de sonido, recital y todas esas cosas. Solo fuimos a visitar al pastor Henry Feyerabend, tenor de la primera formación de los Arautos do Rei. En esa ocasión, Feyerabend estaba en una clínica natural para recibir un tratamiento contra el cáncer.
Unos años antes, lo había conocido en una semana de oración en el campus del Centro Universitario Adventista de São Paulo (UNASP), en Engenheiro Coelho. Fueron días inolvidables, no solo por los mensajes inspiradores, sino porque tuve la oportunidad de cantar con él, aunque fue entre bastidores. Lo que no me imaginaba en ese momento era que, después de algún tiempo, estaría cantando para él con los Arautos do Rei.
Después de compartir algunas armonías, nos sentamos a conversar. ¡Qué momento tan precioso! En pocos minutos, ya estábamos encantados con la simpatía y la humildad del anciano predicador. Mientras contaba historias, Feyerabend movía su pierna mecánica y se divertía con la situación. La amputación de su pierna no le quitó la alegría, y mucho menos las ganas de dar testimonio.
Antes de despedirnos, le pedimos que nos dejara un último consejo para la nueva formación del cuarteto. La respuesta fue muy directa: "Tengan sentido del humor". Confieso que, en ese momento, esperaba otros consejos. Sin embargo, durante los trece años siguientes, los cuales pasé en los Arautos do Rei, me di cuenta de lo importante que fue esa sugerencia.
Quien participa en un ministerio colectivo sabe el desafío que es convivir con personas que tienen costumbres y opiniones diferentes de las suyas. No es fácil compartir cientos de horas de ensayos, viajes, grabaciones y presentaciones bajo el mismo techo. En algunos momentos, lo mejor es ponerse unos auriculares y tomar una buena siesta. Recuerdo (quizá con poca nostalgia) un viaje en furgoneta que duró unas ¡16 horas! Confieso que, en algunos momentos, el sentido del humor fue amenazado por el sentido de furia.
No sé cómo manejas los problemas en el camino de la vida. Tal vez tu paciencia sea corta. Recuerda que el buen sentido del humor puede suavizar los desafíos de tu recorrido. Lleva la vida de manera más ligera. Sonríe más. Tal vez el remedio que más necesites hoy sea reírte de una buena historia.