Regresar

La Mujer Invisible

Play/Pause Stop
No había brillo en los ojos de Lea (Génesis 29:17, NTV).

Todo el mundo quiere ser valorado o, al menos, ser notado. ¿Conoces la expresión "encontrar un lugar bajo el sol"? Nadie quiere ser invisible o pasar la vida sin que se lo registre. El problema surge cuando la persona no tiene los estereotipos que la sociedad considera importantes, como la simpatía o la belleza. Probablemente, esa era la dificultad de Lea.

La Biblia dice que en sus ojos "no había brillo", a diferencia de su hermana menor, Raquel, quien atraía miradas y causaba suspiros entre los jóvenes de la región. Mientras que Lea cargaba con el peso de ser una figura secundaria, Raquel acumulaba pretendientes. Seguramente el padre, Labán, se preocupaba por el futuro de la hija de los ojos opacos.

Un día, Jacob apareció errante en la casa de su tío Labán y terminó "perdido de amor" por Raquel. Enamorado, propuso trabajar siete años para obtener la mano de la bella prima. Los años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, y finalmente llegó el día de las bodas. Jacob se casó con la mujer de su vida.

Sin embargo, al despertar, el sueño se transformó en pesadilla. En lugar de haber dormido con Raquel, se había acostado con Lea, la mujer "invisible". La trampa de Labán se convirtió en un drama para Jacob. Tendría que trabajar otros siete años para obtener la mano de Raquel. Lea se esforzaba por llamar la atención de su marido. Después de dar a luz a Rubén, que significa "ver", dijo: "Ahora mi esposo me amará" (Gén. 29:32).

Además de Rubén, Lea tuvo otros hijos: Simeón, que significa "oír", y Leví, que significa "estar aferrado a". Parecía que Lea depositaba en sus hijos la esperanza de ser valorada por su marido. Sin embargo, eso no ocurrió. Hasta que, finalmente, nació Judá. En lugar de buscar la autoafirmación en Jacob, Lea encontró la aprobación de Dios. Dijo: "Esta vez alabaré al Señor" (Gén. 29:35).

El nacimiento de Judá calmó las expectativas de Lea. Aprendió a confiar únicamente en Dios. Lo más hermoso de esta historia es que Jesús no vino de los hijos de Raquel, sino de la despreciada Lea. La Biblia lo describe como descendiente de la tribu de Judá (Heb. 7:14).

Esta historia enseña que Dios ve a los "invisibles". ¿Eres uno de ellos? No te desesperes. Dios tiene una manera especial de valorar a aquellos que depositan en él su confianza y su amor.

Matutina para Android