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El 29 de septiembre de 2006 ocurrió uno de los mayores desastres aéreos de Brasil. Un Boeing 737 de la aerolínea Gol colisionó con otro avión, el Embraer Legacy 600, que viajaba en la misma vía aérea. Las 154 personas que iban a bordo del Boeing murieron después de que la aeronave se desintegrara en el aire y cayera en un bosque. En cambio, el Legacy solo sufrió daños en parte del ala izquierda, lo que permitió un aterrizaje seguro, con sus siete pasajeros ilesos. La responsabilidad por el accidente recayó sobre los controladores de tráfico aéreo y sobre los pilotos del Legacy, pues dejaron apagado uno de los componentes de seguridad del avión.
Recuerdo que esta tragedia ocurrió mientras realizábamos un viaje con el cuarteto Arautos do Rei por el Estado de Mato Grosso. Me sentí muy triste al pensar en la fragilidad de la vida. En un momento estás bien, yendo a encontrar a las personas que amas, y en una fracción de segundos todo puede cambiar. Nadie en ese avión imaginó que estaba rumbo a una colisión con otra aeronave.
En nuestro viaje al Cielo, corremos el riesgo de volar en la misma vía aérea que los peligros inminentes. De forma intencional, el Enemigo se dirige hacia nosotros. Él quiere derribarnos. Astuto y traicionero, esconde su "aeronave" detrás de algunos disfraces: rostro bonito, conversaciones en Internet, fiestas con "amigos", videos atractivos o ideologías convincentes. En un solo momento, Satanás es capaz de destruir tus sueños, tu familia y tu comunión con Dios.
Generalmente, los accidentes en el viaje al Cielo comienzan en nuestra mente. Es en la imaginación donde Satanás corta las alas de nuestra fe. Por eso, el apóstol Pablo nos invita a pensar en las cosas de arriba. Cada intención, pensamiento y sentimiento deben circular por encima de la troposfera de Satanás y alinearse con la misma frecuencia de la voluntad de Dios.
Elena de White escribió: "La primera obra que tienen que hacer los presuntos reformadores consiste en purificar la imaginación. Si la mente se desvía en una dirección equivocada, debe ser obligada a volver y espaciarse solo en temas puros y elevados. Cuando se vean tentados a ceder ante una imaginación corrompida, deberían huir hacia el Trono de la gracia y orar pidiendo fortaleza del Cielo" (Mente, carácter y personalidad, t. 2, pp. 597, 598).
Oro para que tu mente hoy esté rumbo a la comunión con el Cielo.