|
Hace unos años, los estadounidenses fueron testigos de los mayores tiroteos en la historia del país. El primero ocurrió en 2016, cuando un hombre de 29 años, llamado Omar Mateen, hijo de padres afganos, disparó contra decenas de personas que participaban de una fiesta en el club nocturno Pulse, en Orlando.
El segundo episodio tuvo lugar en 2017, en Las Vegas. Stephen Paddock, un estadounidense de 64 años, disparó desde la ventana de un hotel contra una multitud que estaba asistiendo a un festival de música country. Solo estas dos tragedias dejaron más de cien muertos y quinientos heridos.
Lo intrigante fue que varios sobrevivientes informaron a la prensa que, al principio, no podían distinguir entre la música y el sonido de los disparos. La música era tan intensa y el volumen tan alto que alguien dijo: "Pensé que [los disparos] formaban parte de la música, hasta que vi fuego saliendo del arma".
Dios es el creador de la música. Ella "es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más nobles, y a inspirar y elevar a la persona" (Mensajes para los jóvenes, p. 287). La música debe guiarnos hacia la gratitud, el contentamiento y la adoración a Dios.te
Sin embargo, Satanás ha transformado este poderoso regalo en una trampa para el mal. Muchas canciones de hoy en día promueven la idolatría, la sensualidad, la violencia e incluso la adoración directa del Enemigo. Así como la orquesta babilónica llevó a los habitantes de la Tierra a postrarse ante la estatua de Nabucodonosor, la música de la moderna Babilonia ha doblado las rodillas y los corazones de las personas, incluso de cristianos, llevándolos a la falsa adoración.
El capítulo 3 de Daniel menciona cuatro veces los instrumentos de la orquesta babilónica, iy eran buenos instrumentos! Sin embargo, el enfoque de la música era perverso. Esto nos enseña que, además de la cuestión musical, hay una pregunta crucial: "¿A quién estoy adorando?"
Mientras muchas personas escuchan música inapropiada, Satanás está disparando muchos "tiros" y tú no te das cuenta. Quiere socavar tu espiritualidad y destruir tu fe. ¡Cuidado! Huye de la orquesta de Satanás y adora solo a Dios.