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El título de hoy presenta la pregunta más importante de la vida. Responder quién es Jesús va más allá de elaborar una frase bonita o de recitar el credo de una confesión religiosa. Esta pregunta exige una confesión que tiene implicaciones eternas. El apóstol Pablo dijo: "Si con tu boca confiesas que Jesús es el Señor, y en tu corazón crees que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo" (Rom. 10:9).
Lamentablemente, muchas personas han perdido la noción de quién es Jesús y han terminado creando un "Cristo" a su propia imagen y semejanza. Para algunos, es solo una "estrategia de marketing" utilizada para vender más productos. El redactor de una revista pseudocientífica, por ejemplo, dijo: "Jesús está de moda. Por eso, cuanto más se lo explote en las portadas de la revista, mejor para los negocios".
Otros aun creen que Cristo es un trampolín para el éxito y la prosperidad. Iglesias que se dicen cristianas están llenas de fieles que siguen esta teología antibíblica. En la ignorancia, muchos creen que la fe es una llave que abre el cofre del Cielo, como si Jesús estuviera obligado a concederles todos los deseos materiales.
Si quieres saber quién es Jesús, necesitarás conocerlo en las Escrituras. Entre los más de cien títulos que se le dan, mis favoritos son: "Buen Pastor" (Juan 10:14), "Dios con nosotros" (Mat. 1:23), "Maravilloso consejero", "Dios Poderoso", "Padre Eterno" y "Príncipe de Paz" (Isa. 9:6). Jesús es nuestro Creador, Abogado y Juez. No es un banco que satisface nuestros caprichos financieros, sino que es el Dios encarnado que murió para pagar nuestra deuda con el pecado.
Te sugiero que pases más tiempo con él, al menos una hora al día. ¡En esa relación hay salvación! La Biblia dice: "Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado" (Juan 17:3).
No te olvides de Jesús ni por un segundo. Él te creó y sabe lo que pasa en tu corazón. Cuando necesites ayuda inmediata, corre hacia él. Jesús pasó por todo lo que tú has pasado: rechazo, bullying, angustia y abandono. Deja que él sea Dios en tu vida. iÉl quiere ser tu mejor Amigo!
Si alguien te pregunta hoy quién es Jesús, responde como Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" (Juan 20:28).