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En una entrevista humorística, les preguntaron a algunas personas famosas qué harían si solo tuvieran 24 horas de vida. Las respuestas fueron curiosas y, al mismo tiempo, trágicas. Incluían: comer mucho, beber mucho alcohol, dormir todo el tiempo, hacer alguna locura, estar con sus perros y morir haciendo fiestas. Solo algunos dijeron que estarían con la familia o harían el bien a alguien. ¿Y tú? Si pudieras planificarlo, ¿qué harías en tu último día de vida?
Cuando leo los evangelios, me impresionan mucho las últimas 24 horas de Jesús antes de la Cruz. En ningún momento pensó en sí mismo o en su propia comodidad. Por el contrario, las palabras y las acciones del Maestro estaban enfocadas exclusivamente en los demás. Su objetivo era amar, servir y salvar.
Esa noche de jueves, antes de ofrecer la cena, Jesús tomó una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos; era la tarea de un esclavo. ¿Quién haría algo así en el final de su existencia? Ese acto significaba la esencia más pura de la humildad e indicaba que, en el Reino de Dios, el mayor es aquel que sirve.
En sus palabras de despedida, horas antes de ir al matadero, Jesús consoló el corazón de los discípulos: "No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. [...] Voy, pues, a preparar lugar para ustedes" (Juan 14:1, 2). iQué extraordinario! Aquel que no tenía dónde recostar su cabeza estaba más preocupado por las moradas de aquellos que, incluso, lo abandonarían.
Después de sufrir extrema angustia en el Getsemaní, Jesús pasó toda la noche sin dormir. ¿Alguna vez estuviste despierto toda la noche? Es horrible, ¿verdad? Cansado, hambriento y sediento, Cristo enfrentó varios juicios fraudulentos durante la madrugada. Azotes, escupitajos, golpes y una corona de espinas desfiguraron su cuerpo. Sin embargo, no pudieron robarle la paz ni el amor de su corazón.
Finalmente, esa mañana de viernes el Cordero de Dios fue levantado en la Cruz y sufrió el castigo por nuestros pecados. Así fue como Jesús pasó sus últimas horas: dando la vida por ti. ¿No es esta la mejor motivación para vivir hoy?