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Saudade

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Aunque tengo mucho que escribirles, no quiero usar papel y tinta; sino que espero ir a visitarlos y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completo (2 Juan 12).

Aunque tengo mucho que escribirles, no quiero usar papel y tinta; sino que espero ir a visitarlos y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completo (2 Juan 12). egún algunos lingüistas, la palabra de la lengua portuguesa saudade es una de las más difíciles de traducir en el mundo. Las expresiones te extraño en español y I miss you en inglés intentan, pero no logran definir la dimensión del sentimiento lusobrasileño de saudade. El término proviene del latín solitas, palabra que describe el dolor de aquellos que están distantes del objeto amado. Para el poeta Mário Quintana, este senti- miento es tan profundo que "hace que las cosas se detengan en el tiempo".

¿Tienes saudade de alguien? ¿Alguna vez sentiste que el corazón te dolía por la ausencia de un amigo o un familiar? Recuerdo la conmovedora escena del reencuentro entre familiares coreanos que estuvieron sepa- rados por más de seis décadas. Desde el final de la guerra de Corea en 1953, la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur permanece cerrada.

Sin embargo, desde 2010, ambos países han organizado encuentros limitados entre parientes que fueron separados por el conflicto. Lee Geum-Sum, por ejemplo, era una señora de 92 años que no veía a su hijo desde que él tenía 3 años. Su reencuentro fue en 2020. "Probablemente no lo reconoceré", dijo ella, "ahora tiene 71 años". Cuando se encontraron, hubo profunda emoción. Ambos tenían mucho que contarse. Desafor- tunadamente, después de algunas horas, tuvieron que darse, tal vez, el último adiós.

El versículo de hoy describe la inmensa saudade que el apóstol Juan tenía por su iglesia. Para el discípulo amado, enviar cartas u orar por sus "hijitos en la fe" no era suficiente. El pastor quería más. La única solución era un reencuentro "cara a cara". Mientras ese momento no llegaba, Juan aconsejó a su rebaño que practicara el amor y la obediencia, y que estu- viera alerta contra las falsas doctrinas.

Seguramente Juan reprodujo el mismo sentimiento de Jesús. Antes de morir, el Maestro dijo: "Los volveré a ver, y se gozará su corazón" (Juan 16:22)  A Jesús tampoco le gusta sentir saudade. Su mayor deseo es ver su casa llena, repleta de personas salvadas por su gracia. Quieres participar de ese encuentro? Alli no habrá más despedidas ni necesidad de dar el último adiós. Esta es una de las lecciones que se encuentran en el libro más pequeño de la Biblia.

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