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¿Congelados O Resucitados?

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Jesús respondió: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11:25).

Existe en el corazón del ser humano el deseo de vivir eternamente. Fue Dios quien puso ese anhelo en nosotros (Ecl. 3:11). Nadie quiere perder la vida. Al contrario, todos quieren conservarla, incluso con todos los sufrimientos y las dificultades que se enfrentan.

En las últimas décadas, varios científicos han intentado descubrir medios que solucionen el problema de la muerte. En los Estados Unidos, por ejemplo, existe la asociación Cryonics, formada por médicos y científicos que realizan investigaciones en el campo de la criogenia (palabra de origen griego que significa "congelado"). El diccionario Houaiss define criogenia como el "estudio de la producción de temperaturas muy bajas y de sus fenómenos".

La práctica consiste en conservar varios cuerpos sin vida en recipientes de aluminio, impregnados de nitrógeno, a una temperatura de 196 grados Celsius negativos, lo que hace que el proceso de deterioro se interrumpa. Los cuerpos pueden mantenerse en esas mismas condiciones durante varios años, para que, en el futuro, sean reanimados cuando la ciencia descubra una forma eficaz de revertir la muerte.

Según el sitio web Tua Saúde [Tu salud], existen solo dos empresas en el mundo con la capacidad de preservar cuerpos. Son empresas estadounidenses que congelan personas que están al borde de la muerte por un precio aproximado de doscientos mil dólares. También existe un procedimiento más barato, en el que solo se preserva la cabeza para mantener el cerebro saludable y listo para ser colocado en otro cuerpo.

Sin embargo, sabemos por la Biblia que la esperanza del cristiano es diferente. La solución para vencer la muerte no consiste en una fórmula compuesta de nitrógeno, sino en una persona llamada Jesús. Él dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre" (Juan 11:25, 26).

Cristo venció la muerte y es capaz de resucitar a aquellos que mueren fieles a él. "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10), dijo Jesús. Muy pronto, el Autor de la vida regresará a la Tierra y resucitará "a los muertos en Cristo" (1 Tes. 4:16). ¿Te estás preparando para ese magnífico día?

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