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El mundo tiene seis continentes: África, América, Asia, Europa, Oceanía y Antártida. Sin embargo, en 1997, el navegante Charles Moore descubrió otro continente: un gigantesco depósito de basura plástica que flota en el Océano Pacífico, entre California y Hawai. Esta isla de basura, que parece una enorme sopa de desechos, es seis veces más grande que Francia y tiene unos 30 metros de espesor. Los datos indican que este séptimo continente mide alrededor de 3,4 millones de kilómetros cuadrados y pesa aproximadamente 3,5 millones de toneladas.
Debido a que está compuesto principalmente de plástico, los satélites tienen dificultades para detectarlo. Alrededor del 80% de estos residuos provienen de las costas marítimas y fueron transportados al océano a través de ríos y vientos. El impacto ambiental de toda esta basura es gigantesco. Se calcula que un barco de gran capacidad tardaría 27 años en quitar esos desechos de toda la superficie del agua.
A este problema ecológico se suman cuestiones como el efecto invernadero, la deforestación, la falta de agua potable y el derretimiento de las capas polares. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Ya en el período posterior a la guerra, Albert Einstein anunció la posibilidad de que el planeta fuera destruido, no por una tercera guerra mundial, sino por los efectos de la contaminación y la amenaza nuclear. Parece que tenía razón. Nuestro planeta se ha convertido en una gran bomba de tiempo.
Según el texto bíblico de hoy, toda esta degradación es consecuencia de la desobediencia humana a las leyes de Dios. El pecado que acariciamos en el corazón alcanzó el suelo bajo nuestros pies y afectó el agua, la comida, el aire y los mares. La Tierra gime debido a nuestra codicia. En lugar de ejercer un dominio responsable sobre el planeta, el ser humano ha devastado su "casa común".
El escenario del mundo actual exige que seamos cristianos responsables con el medio ambiente. Así que, no desperdicies agua. Tira la basura en el lugar adecuado. Usa energía renovable. Intenta llevar una dieta vegetariana. Cuida de los animales. Con estas simples acciones, demostrarás que también eres un buen candidato para el nuevo Cielo y la nueva Tierra.