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JESÚS Admirado

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Cuando Jesús lo oyó, quedó admirado, y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que ni en Israel he hallado tanta fe" (Mateo 8:10).

Uno de los lugares más fascinantes que visité con los Arautos do Rei fue el sitio arqueológico de Machu Picchu, en Perú. Conocidas como "la ciudad perdida de los incas", estas construcciones están consideradas una de las siete maravillas del mundo. Me impresionó imaginar cómo esas enormes piedras llegaron a la cima de la montaña, a 2.400 metros de altitud. Si llegar allí en un microbús fue difícil, iimagínate en condiciones menos favorables! Además de grabar un videoclip, pasamos algunas horas admirando ese lugar.

Dios creó a cada persona con la capacidad de percibir y admirar el mundo a su alrededor. Asombrarse ante la vida, cuestionarla y contemplar sus bellezas es parte de nuestro ADN. Aristóteles decía que, para filosofar, es necesario estar asombrado por algo. No importa si es un paisaje, un concepto o el comportamiento de alguien. La admiración es un componente básico de la existencia humana.

En los evangelios, encontramos dos ocasiones en las que el propio Jesús se quedó admirado. La primera fue cuando se conmovió por la fe del centurión romano que suplicó la curación de su siervo (Luc. 7:1-10). Este oficial del ejército era amigo de los judíos, y había construido para ellos una sinagoga en Capernaum. Con humildad y confianza, envió mensajeros a Jesús para pedirle que al menos diera una orden, pues sabía que sus palabras podían sanar a su siervo. Profundamente admirado, Jesús dijo: "Les digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe" (vers. 9). Jesús honró la petición del centurión, y curó a su siervo.

La segunda referencia se encuentra en Marcos 6. Cristo había terminado de predicar en la sinagoga de Nazaret. Mientras que muchos se maravillaban de su sabiduría, otros decían escandalizados: "¿No es este el carpintero?" (vers. 3). iQué triste reacción! Los propios coterráneos de Jesús se negaron a creer que él era el Mesías. iNi siquiera sus hermanos creyeron en él! Esta actitud de incredulidad también generó la admiración de Cristo.

Fe más allá de los círculos religiosos e incredulidad dentro de Israel: una admirable paradoja, ¿verdad? ¿Qué aspecto de ti ha producido la admiración de Jesús? ¿Fe o incredulidad? 

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