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Tocado por un Si Bemol

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Me alegraré y regocijaré en ti, cantaré a tu nombre, Altísimo (Salmo 9:2).

Rênisson tenía el sueño de presentarse en un concurso público. Para alcanzar este objetivo, literalmente cambió la noche por el día durante tres años. Una madrugada, ya bastante estresado por los estudios, entró en YouTube para distraer su mente. Sin saber cómo, apareció en la pantalla un video con fragmentos de canciones de cantantes con voz grave. Lo que más llamó su atención fue la canción Santa unción, del cuarteto Arautos do Rei, que tiene un solo del bajo que termina en un si bemol.

A Rênisson siempre le había gustado la música y la locución, especialmente el timbre de voz de los bajos. Sin embargo, nunca había escuchado a ningún cuarteto. Esa madrugada, Rênisson olvidó sus estudios y pasó horas escuchando las canciones de los Arautos do Rei.

En medio de la madrugada, sucedió algo especial. Después de escuchar la canción Gracia, en su versión a capela, Rênisson comenzó a llorar. Todo llamó su atención: las voces, la armonía, la producción y, sobre todo, el mensaje. Como estaba bastante sensible por lo que ya había escuchado, en ese momento el Espíritu Santo tocó profundamente su corazón.

A partir de ese día, se enamoró no solo de los cuartetos, sino especialmente de Jesús. Después de algunas semanas, Rênisson descubrió que el cuarteto Arautos do Rei formaba parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que sus miembros trabajaban en la Red Nuevo Tiempo de Comunicación. A partir de ese momento, comenzó a ver los programas y a interesarse por las predicaciones. En uno de los cultos transmitidos por la televisión, el predicador dijo: "iVen a conocer personalmente la Iglesia Adventista! iSeguramente hay una cerca de tu casa!" Esas palabras tocaron el corazón de Rênisson y de inmediato aceptó la invitación. El sábado siguiente, buscó una iglesia y, al llegar, fue bien recibido. En poco tiempo, comenzó a estudiar la Biblia. Su primer amor por Dios fue tan grande que comenzó a enseñarle la Biblia a su madre. No pasó mucho tiempo antes de que ambos fueran bautizados.

Así como Dios usó una canción para tocar el corazón de un joven, él quiere usar también tu voz. No importa el timbre que tengas, si es agudo o grave, hay personas que necesitan escuchar tu voz y, aún más, la voz de Jesús.

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