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Hoy escribo con el corazón apesadumbrado. Acabo de regresar del cementerio, donde realicé uno de los cultos fúnebres más rápidos y tristes de mi ministerio. Un hermano querido de la iglesia falleció debido a un tumor en la garganta y complicaciones derivadas de la covid. El ataúd estaba sellado y había pocos familiares. Debido a los protocolos de seguridad relacionados con la pandemia, solo tuve tiempo de orar y leer un versículo de la Biblia.
Este mundo está marcado por el dolor. Estoy cansado de ver personas tristes, hogares destruidos, niños que sufren y corazones rotos. Mientras busco fuerzas para escribir, recuerdo las palabras de un amigo: "Habla más sobre el Cielo. Piensa más en la Eternidad. ¡Este mundo ya está llegando a su fin!"
Mi amigo tenía razón. Necesitamos pensar más en las cosas de Arriba, porque hacia allá vamos. El Cielo debe ser la prioridad de nuestra agenda. ¿Sabes lo que quiero hacer en la Eternidad? La lista de cosas es interminable. iParece el sueño de un niño! Anhelo preguntarle a Daniel cómo fue pasar la noche con los leones. Quiero saber de Pedro cómo fue caminar sobre las aguas. Me gustaría oír a David cantar, a Pablo predicar, a María declamar y, lo mejor de todo, deseo escuchar la voz de Jesús y contemplar su hermoso rostro.
En mi agenda de la Eternidad hay muchas cosas radicales, como viajar en un cometa, nadar con tiburones y volar con dinosaurios. Quiero comer pomelo sin que esté amargo, chupar limón sin que esté ácido y probar toda clase de frutas. Planeo descansar en los bosques, limpiarle los dientes a un león, subirme a las parras verticales y conversar durante horas con mi ángel guardián.
Creo que en la Nueva Tierra también continuaremos estudiando y trabajando. ¡Pero, tranquilo! Todo será perfecto. ¡Estudiar será mejor que festejar! Quiero aprender idiomas intergalácticos, física cuántica y arquitectura, para finalmente construir la casa de mis sueños. Isaías 65:21 dice: "Edificarán casas, y habitarán en ellas; plantarán viñas, y comerán su fruto". Estás invitado a visitar mi nuevo hogar y, en una tarde de verano, tomar un delicioso té de boldo, idulce, por supuesto!
La Eternidad será mucho más de lo que pensamos. Sueña más con el Cielo. Jesús ya está allí esperándote.