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Sala Vida es Pasajera

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Los días de nuestra edad [...] pasan aprisa y volamos (Salmo 90:10).

El mundo marcha acelerado. Con el avance de la ciencia, las cosas son cada vez más rápidas y la rutina parece devorarnos. Vivimos hiperconectados y, al mismo tiempo, desconectados del tiempo y del espacio. En la lucha entre el on y el off, seguimos el implacable tictac del reloj mientras estamos fragmentados frente a las pantallas de la vida. Nos da la impresión de que observamos por el retrovisor la despedida de nuestra propia existencia, que, como niebla, se disipa ante nuestros ojos.

Se necesitaron cuatrocientos años para que la imprenta despegara y cincuenta años para que el teléfono llegara al público masivo. El celular, por su parte, alcanzó popularidad mundial en tres años, el mismo tiempo necesario para que las redes sociales emergieran. Hoy en día, grandes cambios en la tecnología surgen en el mismo año y nos sorprenden por su impacto social. Quien haya conocido el teléfono público, los telegramas y el retroproyector, puede confirmar que "la vida pasa rápido".

El versículo de hoy procede del Salmo 90, el más antiguo de la Biblia. Fue escrito por Moisés aproximadamente en el año 1450 a.C.; sin embargo, parece escrito hoy, por alguien que conoce nuestra realidad. Inspirado por Dios, Moisés contrasta la eternidad divina con la transitoriedad humana, y nos invita a apoyar nuestra vida en la bondad y el amor de Dios. La oración del salmista es la siguiente: "Enséñanos a contar nuestros días de modo que nuestro corazón adquiera sabiduría" (Sal. 90:12).

¿Cómo has vivido tus pocos días aquí? ¿Qué legado estás dejando para tu familia y para la sociedad? Valora más a las personas y elimina el rencor de tu corazón. Enfócate en las cosas buenas de la vida, no en los problemas y las dificultades. Deja de perder tiempo con lo que no ennoblece ni edifica. Lee buenos libros. Escribe textos constructivos. Y cuida de no perder tu juventud viendo series o fotos en las redes sociales. La vida es más importante que eso y las personas a tu alrededor te necesitan.

El reloj cambió el tiempo. El papel cambió la memoria. La brújula cambió el espacio. Internet cambió la realidad. Lo que no puede pasar es que todo eso cambie tu relación con el Señor de la vida. Aprende a "volar" feliz por la existencia, y comprobarás que tu vida realmente valió la pena.

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